Mostrando entradas con la etiqueta leyenda. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta leyenda. Mostrar todas las entradas

viernes, 27 de marzo de 2020

La Epidemia del Tren



"La Epidemia del Tren." 
Autor: Enrique Ceballos. 

Rolando tenía planeado llevar a su pequeño hijo Mauricio a visitar a la abuela, así que tomaron el tren en la noche, el cual siempre estaba abarrotado de personas que viajaban a esa hora, el viaje era largo, así que Rolando se sentó cómodamente junto a Mauricio, para disfrutar del paisaje, ya que pasarían por lugares en donde solo había vegetación, o lugares desérticos, túneles y demás.

De entre tantas personas que subían al tren, Rolando observó a una mujer que entraba con un niño mas o menos de la edad de Mauricio que era de 12 años, lo que era extraño fue que este niño estaba visiblemente enfermo, tenía la mirada perdida, estaba pálido, y se veía débil, pero a pesar de eso, había momentos en los que el niño reaccionaba algo violento y hacia ruidos, pero su mama rápidamente le daba una especie de medicina y lo calmaba.

Rolando dejo de prestar atención al extraño caso, y decidió dormir junto a Mauricio, ya que estaba entrada la noche y casi no se veia nada hacia afuera de la ventana, todo era oscuridad, muchas otras personas del tren también dormían.

Pero su sueño fue bruscamente interrumpido, ya que el niño enfermo había despertado gritando como loco, y esta vez su mama no podía calmarlo, la mama pidió ayuda a los trabajadores del tren, para poder llevar al niño a la parte de atrás del vagón, para no seguir molestando a los demás pasajeros, el niño parecía tener mucha fuerza, así que lo sujetaron entre su mama y varias personas, Rolando y Mauricio miraban aterrados como aquel niño parecía querer asesinar a su madre a los ayudante, mientras lo llevaban hacia atrás, el niño logró aruñar a su madre en la cara, a lo cual ella gritó de dolor, solo se pudo ver como desaparecían entre las puertas que daban al otro vagón.



Los pasajeros trataron de olvidar el asunto, pero al cabo de unos minutos, se escucharon unos ruidos y gritos que provenían del vagón de atrás, a lo que todos reaccionaron asustados, era como una especie de lucha, luego un grande y siniestro silencio……para luego vero como madre e hijo, salían corriendo como locos del vagón trasero con sus bocas derramando sangre, unos ojos amarillos, gritando y actuando muy violentamente, se fueron encima de los primeros pasajeros que tenían a su alcance, mordiéndolos y atacándolos, con cada mordida arrancaban trozos completos de carne, se produjo una histeria colectiva dentro del tren, ya que muchas personas estaban muriendo.

Rolando tomó a Mauricio, el cual estaba temblando del susto y logró esconderlo debajo de un asiento, todas las personas se fueron hacia adelante, tratando de huir de la pareja de locos, pero del vagón, también salieron los ayudantes con idénticas características y empezaron a atacar a toda la gente, Rolando comprendió que era una especie de epidemia transmitida por alguna enfermedad que el niño contrajo y llevo al tren, pero lo peor era que cada vez mas personas volvían a la vida después de ser atacadas, también convertidas en esta especie de «zombies» pero con una fuerza brutal, Rolando tuvo que abandonar a Mauricio y corrió hacia adelante para alertar a los conductores del tren, pero la avalancha de personas tratando de huir era tanta que un golpe en la cabeza, y luego un pisotón dejo a Rolando desmayado en el piso por unos minutos…

Para cuando Rolando recobró el conocimiento, pudo ver que ya no quedaba nadie con vida en el tren, todas las personas se comían unas a otras, todo era un infierno, Rolando estaba preocupado por Mauricio, pero pensó que tal vez no lo encontrarían en donde estaba, así que antes de ir a verlos, se empezó a arrastrar por el piso con mucho cuidado, para que los locos no se dieran cuenta de que aun vivía, el estaba cubierto de sangre así que eso le ayudo a no ser detectado tan fácilmente y llegar hasta la cabina del tren, para intentar detenerlo, ya que seguía a toda velocidad, sin que nadie se diera cuenta, llego y le dijo a los conductores:



Señores!! detengan este tren, que acaso no ven todo lo que ha sucedido?, debemos pedir ayuda, antes de que nos asesinen a nosotros también….tengo que salvar a mi hijo que deje escondido allá detrás….

Pero sus palabras fueron cortadas cuando uno de los conductores se voltea y con unos ojos amarillos que brillaban en la noche, con una mordida en el cuello y babeando sangre le contestó:

Por favor Señor, regrese a su puesto, este tren se dirige al infierno, en ese acantilado de allá adelante, caeremos, y entraremos todos a un nuevo mundo de dolor y desesperanza…..no se preocupe, usted también se nos unirá….

Rolando sintió un escalofrío en todo su cuerpo al ver que era demasiado tarde; ya todos estaban infectados, al ver que no había otra salida, intento regresar a buscar a Mauricio….pero al girarse..alguien ya lo esperaba.

-Hola papa, me buscas?…..le dijo Mauricio ya infectado con la enfermedad, y se lanzó al cuello de Rolando para asesinarlo.

-Adiós querido hijo….fue lo último que pudo decir Rolando, antes de que el tren se descarrilara por el acantilado, y escuchar las risas de todos mientras el caía por el aire….

Al día siguiente, policías y paramédicos estaban en el lugar del accidente, buscando sobrevivientes, un policía se separo un poco del grupo, y entre los escombros, encontró a un agonizante Rolando, quien sin darle tiempo lo mordió en la mano, el policía se asusto y grito de dolor, disparándole en la cabeza terminando con Rolando, luego el policía, herido e infectado, regreso sin decir nada de lo sucedido, junto con su escuadrón…..




lunes, 18 de noviembre de 2019

Una aparición de Juan Del Monte




CAMPECHE.- Esta es la historia de dos amigos que viajaron a una comunidad campechana llamada Estado de México y se toparon con el ente conocido como Juan del Monte.


Este espíritu protector de la selva tiene varios nombres según la región: Juan Tull, Juan Conejo o Juan del Monte.


Gustavo y su amiga Geraldine viajaron a esta remota comunidad para revisar unas hectáreas que el padre de Gustavo le había heredado y tenían sembrados arboles frutales; para llegar al lugar tuvieron que viajar primero a Escárcega de ahí tomar un camión a Candelaria y posteriormente un taxi a la comunidad Estado de México.

Los amigos pasarían la noche en la casa de una prima de Gustavo que había dejado atrás la comunidad para trabajar en Playa del Carmen, la casa se encontraba cerrada y empolva. Al llegar el joven le dijo a Geraldine que en la noche se escuchaban llantos de una mujer cerca del río pero ella solo comenzó a reír pensando que este trataba de asustarla.



Gustavo tomó la camioneta que su prima había dejado y le dio una pequeña vuelta por el pueblo, el cual por cierto no era muy grande, tendría alrededor de 300 habitantes, lo espectacular de este sitio es atardecer, cerca de el río.

Al caer la noche regresaron a la casa que se encontraba rodeada de selva, la noche no dejaba ver nada más que el cielo completamente lleno de estrellas.

Todo comenzó cuando Gustavo, vio una luz blanca y  quiso seguirla, pero su amiga lo detuvo al decirle que había escuchado un rumor sobre la existencia de los aluxes  en la zona, que trataban de perder a los visitantes. Sin embargo entre bromas le dijo al joven que fueran a investigar.


"Vamos por un machete e investiguemos, lo peor que puede pasar es que sean cazadores y nos den un balazo", comentó Geraldine.

Para la sorpresa de ambos,  al voltear la luz ya había desaparecido, por lo que  Gustavo entró a la casa por el temor de ser atacada por un rato.

Cuando se disponían a dormir la joven vio en una esquina del cuarto una sombra que parecía la de un hombre acechándolos, medía alrededor de dos metros, sin embargo decidió no mencionar nada.


Al día siguiente que ella despertó,  vio a Gustavo sentado en la cama con la piel pálida y con una mirada de miedo en los ojos, le preguntó que le había pasado y el respondió que tuvo una pesadilla muy fea en donde la sombra de un hombre en la esquina de aquella habitación lo atemorizaba.

Mencionó que a Geraldine la había arrastrado hacía la selva y él había sido golpeado con mucha furia, ella se asustó y le contó lo que había visto.

Un habitante del pueblo los vio, sonrió y les dijo- ¿lo vieron verdad ? y ellos dijeron ¿a quién señor? - a Juan del Monte debieron pedir permiso y avisar de su visita para que nos los asustara, él se asegura que cada persona que entra a la selva no la dañe.






martes, 30 de julio de 2019

La hacienda de Cholul Yucatán, relatos y enigmas del lugar




Cholul, Yucatán.- En una estrecha vía que comunica a las comisarías de Cholul y Sitpach, en Yucatán, existe aún una hacienda que se le conoce como "La Casa Embrujada", ya que se cuentan infinidad de historias de terror de la que fuera una próspera y bella finca a finales del siglo XIX y hasta principios del XX, cuando entró en decadencia el henequén y muchas haciendas terminaron en el abandono y actualmente en ruinas.

Se dice que la casa principal, de estilo colonial europeo, con acabados de lujo, escalinatas de mármol y bellas decoraciones en las paredes en sus tiempos de esplendor, cuando el llamado "oro verde" era el principal motor de la economía de Yucatán, ahora es usada por algunas sectas satánicas para realizar ahí misas negras y otros ritos diabólicos, pues se han hallado en el lugar veladoras negras y animales sacrificados, como gallinas y gatos negros, así como pintas en las paredes, alusivas al mal.

Además, en ese lúgubre recinto, se han cometido al menos dos asesinatos, se dice.

"Un dueño cruel con cola" 
Una de las leyendas que se cuentan de esta antigua finca, es que cuando corría el año de 1910 y ya soplaban vientos revolucionarios en el campesinado de todo México, el entonces amo de la hacienda maltrataba a sus empleados, a los que tenía casi como esclavos.

Incluso, el día de la paga los humillaba arrojándoles, desde el balcón principal, las monedas al piso para que las recogieran.



Fue así que en una ocasión cuando el hacendado regresaba en su carruaje, luego de un largo viaje por Europa, los campesinos, molestos y envalentonados porque la Revolución ya había estallado en todo el país, bajaron del coche de caballo al déspota patrón y lo mataron a machetazos en la entrada de la hacienda.

Entonces, se cuenta que los verdugos, para robarle el dinero que traía, lo bolsearon, pero al hacerlo notaron que debajo del pantalón del muerto, éste tenía una cola de diablo, según cuentan personas mayores.


"Una historia de amor con final fatal"
Otra narración tenebrosa sobre esta finca, basada en una publicación del periodista Jorge Moreno, conocido investigador de lo paranormal en tierras de Mayab, es la que cuenta que cuando la hacienda estaba en su máximo esplendor, de pronto los dueños decidieron dejarla y abandonarla.



Los empleados que ahí trabajaban se ofrecieron para darle mantenimiento, pero los propietarios se los prohibieron, pues les dijeron que la casa estaba maldita.

El origen de esa maldición, decían, estaba relacionado con una pareja de enamorados que pronto contraería nupcias, pero en la época de las grandes haciendas, cuando aún se practicaba el "derecho de pernada", o sea, que la novia tenía que pasar su primera noche con el amo, entregándole a éste su virginidad.

 Sin embargo, esa bárbara costumbre no era practicada por el dueño de la hacienda de Cholul, pero su capataz, que estaba enamorada de la joven que pronto se desposaría, quiso hacer valer ese "derecho".


Unos días antes de la boda, la futura esposa fue a visitar a una amiga, que era la amante del capataz, y estando en casa de ésta la muchacha se sintió mal y tuvo un desvanecimiento, por lo que su anfitriona la acostó en una hamaca y salió por ayuda.

En ese momento llegó a la casa el capataz, quien aprovechó para abusar de ella.


Tras los hechos, la joven le contó todo a su futuro esposo, que estaba ebrio en ese momento celebrando sus últimas horas de soltero. Este, enfurecido, tomó su machete, fue a ver al capataz y lo mató. Sin embargo, cuando se le bajó la borrachera, arrepentido de su horrendo crimen, terminó ahorcándose en un árbol en los terrenos de la hacienda.

Se cuenta que los padres del suicida practicaban la brujería, por lo que maldijeron el lugar para siempre y entonces los empleados y la servidumbre empezaron a asegurar que veían el cadáver del novio colgando del árbol, o la fantasmal figura del capataz penando por la hacienda, además de que empezaron a ocurrir otras calamidades, como una gran baja en la producción de henequén que provocó la pobreza en todo el lugar hasta que sus dueños decidieron abandonarla definitivamente.

Estas son las escalofriantes historias que rodean la fantasmal construcción, pero ninguna está plenamente comprobada.



Rituales y brujería
Estas historias atrajeron a muchos grupos satánicos que realizaron ahí incontables rituales, hubo un tiempo que los pobladores del lugar tuvieron que montar guardia en el cementerio para evitar que estos practicantes del ocultismo robaran los cadáveres con los cuales realizaban sus actividades.

Aún así, se pueden ver por el lugar, restos de animales y huesos humanos, así como ropa de personas de todas las edades, regadas por el suelo.

Algunos curiosos que han decidido entrar a comprobar todo lo que ahí sucede, han presenciado una sombra que ronda alrededor de ellos, la cual advierten antes de verla porque se siente su fuerte y maléfica presencia, que los llama por sus nombres.


La Xtabay se aparece.

Don Filomeno Poot Yam, oriundo de Yaxché Casares, cuenta que en sus tiempos de ejidatario pasaba casi a diario por la hacienda, y asegura que ahí se le apareció la legendaria Xtabay, y que despavorido corrió por el monte hasta llegar a su casa de paja, aunque afirma que en el trayecto la aparición le desgarró su camisa de cotín y le hizo unos arañazos en la espalda.




viernes, 11 de enero de 2019

El Árbol del Vampiro. Leyenda de la Nueva España.




El árbol del vampiro

Cuando la Nueva España todavía representaba gran atractivo para los aventureros europeos se dice que un caballero inglés llegó para establecerse en Guadalajara en un poblado conocido como Belén. Lo curioso es que este hombre se mantenía aislado, no hablaba con nadie, vivía solo, no tenía sirvientes pese a que era uno de los hombres más ricos de la zona.

En el lugar todo empezó a cambiar a su llegada, a los pocos día aparecieron animales muertos, vacas, perros, borregos, gatos, la gente lo atribuyó a una jauría de lobos. Aunque los hombres se turnaban para vigilar a los animales no hallaban al culpable. Este ambiente se mantuvo durante cinco días, tras lo cual empeoró, empezaron a aparecer niños muertos y sin sangre.



La noche se tornaba en una pesadilla, la gente tenía pánico, los niños no querían salir a la calle y menos dormir, cuando empezaba a atardecer las mujeres rezaban y no se separaban de sus hijos.

El terror duró varias semanas, seguían pareciendo niños muertos por la mañana. Los hombres, cansados de la situación, se dispusieron al combate final, armados de machetes y palos y alumbrados por antorchas recorrieron el lugar para encontrar al culpable.

En su recorrido pasaron por una casa a las orillas del pueblo y escucharon un grito, acudieron a dar auxilio, cuando abrieron la puerta encontraron al caballero vestido de negro mordiendo a un campesino que ya estaba muerto.



Los lugareños lograron vencer su miedo y rodearon al vampiro, al que le clavaron una estaca en el pecho. Posteriormente enteraron el cuerpo y para evitar que escapara le colocaron varias lápidas de cemento.

Se dice que con el tiempo las lápidas se quebraron y brotó un árbol, el cual se cree que nació de la estaca clavada en el cuerpo del caballero. De acuerdo con la leyenda cada vez que alguien cortaba un trozo del árbol, éste sangraba, algunos juraban que por la noches en el tronco del árbol se podía ver a las víctimas asesinadas por el vampiro.

Según la tradición el árbol debe mantenerse con vida, ya que si se tala o se seca existe el peligro de que el vampiro regrese a cobrar venganza.



jueves, 10 de enero de 2019

La Leyenda del Ahorcado.




Luis trabajaba de peón en el campo desde sus doce años, a sus treinta y seis apenas tenía unos ahorros, los cuales haba reunido con toda la ilusión de tener un pedazo de tierra propio, el cual trabajar para su provecho.

Se presentó la oportunidad, un terreno de muy buen precio se había puesto a la venta en el rancho vecino, aun no tenía lo suficiente, pero el terreno era demasiado grande y bueno, así que lo habló con tres de sus compadres, todos estuvieron muy ilusionados, porque la oportunidad era única, alcanzaba para dividirlo en cuatro sin problemas y cada quien se llevaría buen pedazo sin gastar demasiado.


Quedando así de acuerdo adquirieron el terreno, lo dividieron en cuatro y rifaron las partes, a Luis le tocó la parte de  la orilla, que se distinguía por tener un gran árbol, con una sombra muy agradable. Se citaron bajo aquel gran árbol para celebrar la plantación de la primera semilla de manera simbólica, José era el primero que venía por el camino, desde lejos divisó algo que parecía colgar del árbol, pensando que alguien se le había adelantado y comenzado la celebración, apresurando el trote a su caballo, se acercó solo para darse cuenta que lo que pendía del árbol era un hombre, colgado… no pudo reconocerlo, pero se dice que aparecía ahí todos los días y por más que los compadres intentaron deshacerse del árbol cortándolo de diferentes maneras, este aparecía al siguiente día sin un rasguño y con el hombre colgando en su tronco.



El cuerpo del hombre ahorcado pertenecía a un campesino, que a pesar de trabajar duro se vio lleno de deudas, empezó a sentirse triste, preocupado… su desesperación llegó al punto tal que un día frente al campo, dándose cuenta que estaba perdido, pensó haber defraudado a su familia y lo asaltó la idea de que estarían mejor sin él. Tomó la cuerda de su caballo y se colgó en el tronco del árbol.


Tiempo después, cuando algunas personas pasaban frente al árbol, miraban el fantasma ahorcado del campesino.

Quienes se atrevieron a acercarse al fantasma, escucharon sus gemidos y vieron gotear sus lágrimas.

Esto es lo que se cuenta en una de las versiones de la Leyenda del Ahorcado

Esta es una de las Leyendas de terror que recorren el mundo, en cada lugar se presenta de manera diferente, pero lo que no hace diferencia es la razón que provoca los hechos, todos caen por tristeza o preocupación.


martes, 1 de enero de 2019

Krampus, El Santa con cuernos. La leyenda.




En la antigüedad, se decía que una bestia oscura, peluda y con cuernos aparecía en la puerta para golpear a los niños y llevárselos en sus afiladas garras. El Krampus se podía escuchar en la noche por el sonido de sus cascos hendidos y sus resonantes cadenas de hierro. La parte más extraña era que estaba en liga con Santa Claus.

El terror de navidad
Sin embargo, la bestia desconcertante no era un demonio. Fue el mítico Krampus, compañero de San Nicolás (conocido como Papá Noel, Papá Noel, Kris Kringle, etc.). Mientras que San Nicolás ahora tiene la reputación de amar a todos los niños y visitarlos en la Navidad, juzgar su carácter y dar regalos al Los "bonitos" y los trozos de carbón para los "traviesos", Krampus interpreta al peligroso compañero.


Se cree que el monstruo de cabras largas, peludas, con forma de cabra, con cara larga y enojada y lengua bífida, visitaría el hogar de niños que se portan mal para castigarlos. Se creía que iba a dar palizas y secuestrar a los niños, llevándolos a su guarida del inframundo para vivir un año.


Se creía en el pasado que este monstruo con patas de cabra, largos cuernos, pelo desgreñado, rostro alargado, semblante malicioso y larga lengua bífida visitaba la casa de los niños que se portaban mal para castigarlos. Se suponía que les propinaba palizas e incluso los raptaba, llevándoselos con él a su cubil del infierno durante todo un año.

Según estas leyendas de hace siglos, si un niño se portaba mal, San Nicolás en su omnisciencia lo sabría, y enviaría en consecuencia a su asociado, Krampus. Se contaba de este oscuro colaborador de cola serpentina que aparecía en los hogares en Navidad para castigar a los niños malos. De este modo, les apalearía con un manojo de varas de abedul, les azotaría con crines de caballo y les metería en un saco o cesto de mimbre para llevárselos al infierno por un año entero.



Por si ser bueno para Santa Claus no era suficiente para los niños traviesos, la mala fama y el terrorífico aspecto del Krampus eran capaces de convencerles de que debían portarse bien. De este modo, el Krampus era una leyenda muy útil para atemorizar a los niños más revoltosos.

El origen de la leyenda
Los historiadores no están seguros de cuál es el origen exacto de un personaje como el Krampus en el folklore europeo, aunque se cree que al igual que Santa Claus, el Krampus es anterior al cristianismo y tiene su raíz en tradiciones nórdicas y alpinas del paganismo germánico. Como muchos otros personajes de leyenda, como el propio San Nicolás, la imagen del Krampus ha evolucionado con el paso del tiempo y de forma diferente en las diversas regiones, aunque en cualquier caso, Krampus representaba un equilibrio entre luz y oscuridad, facilitando la armonía entre el bien y el mal.

En la Noche del Krampus, en alemán Krampusnacht, la víspera del 6 de diciembre, los niños alemanes se cuidaban bien de no atraer la atención de aquella temible bestia, con la esperanza de que a la mañana siguiente San Nicolás les trajera regalos en su día, Nikolaustag.

Según National Geographic, se creía antiguamente que el Krampus era hijo de Hel en la mitología nórdica (Hel, hija de Loki que rige la tierra de los muertos). Su nombre deriva de la palabra alemana krampen, que significa garra. Comparte rasgos con otras figuras de la mitología griega, como sátiros y faunos, y a menudo se le ha retratado en actitudes lujuriosas en tarjetas de felicitación de finales del siglo XIX, persiguiendo a mujeres de carnes generosas.

Temido y adorado
El mito del Krampus lo encontramos en las regiones alpinas, Austria, Alemania, Hungría, Eslovenia y república Checa, y su leyenda se ha extendido como la pólvora en los últimos tiempos, alcanzando toda Europa e incluso el mundo entero.

Tradicionalmente las familias de estos países se enviaban coloridas tarjetas de felicitación denominadas Krampuskarten desde el siglo XIX. En ellas aparecía como es lógico el Krampus, en ocasiones siniestro, a veces ridículo.

En la primera mitad del siglo XX el Krampus fue prohibido por el gobierno fascista austríaco, pero su tradición revivió tras la caída de estos gobiernos al acabar la Segunda Guerra Mundial.

Aún en la actualidad se celebran cabalgatas en las que jóvenes disfrazados de Krampus recorren las calles gruñendo y arrastrando cadenas para atemorizar a los espectadores.

jueves, 25 de octubre de 2018

El huay k'ek'en (cerdo embrujado)




CUENTA MI ABUELO QUE hubo un tiempo en el cual gente diabólica solía hacer rituales malignos, como invocaciones al diablo, dar nueve volantines de manera consecutiva a las doce de la noche, que convertiría a éstos en animales terroríficos.

Mi abuelo fue protagonista de un hecho que a continuación escucharán:

Por las noches mi abuelo en su juventud, se reunía con sus amigos para disfrutar lo que hoy en día nosotros los jóvenes llamamos LUZ Y SONIDO; sólo que en aquel tiempo lo que hacía mover el cuerpo e impartía música era el fonógrafo, a partir de las diez de la noche comenzaba el ambiente y al sonar el último campanazo característico de la media noche todo terminaba, porque un animal, grande por cierto y muy distinto a los marranos comunes, interrumpían en intenso ruido del fonógrafo con un espeluznante grito, casi como el de los marranos cuando tienen hambre, sólo que éste era más fuerte e intenso; penetraba en los oídos y hacía que los corazones intensificaran aún más su latir común.

Esto sucedía todas las noches, pero sin faltar una; hasta que un día mi pariente y su amigo tomaron unas piedras y antes de la media noche se treparon en un árbol que se encontraba por el camino por donde el cerdo por varias noches seguidas cruzaba y ellos pretendían impactar las piedras en el cuerpo del diabólico; sin embargo el miedo les ganó y además el monstruo cruzó como alma que lleva el diablo y esto complicó aún más el supuesto susto que los jóvenes pensaban darle. Al día siguiente por la noche, parecían estar más decididos e hicieron lo mismo, se treparon en el árbol con piedras en las bolsas y entonces, al mismo tiempo, al ver que el animal se aproximaba arrojaron las piedras hacia el cuerpo del animal que velozmente cruzaba. Ambos acertaron y el animal al sentir el proyectil no buscaba quién se las hizo sino quién se las pague, así que la bestia se echó a correr entre los arbustos y pisoteaba plantas, brincaba cercas, etc...

Con ello mi abuelo y su amigo pensaron haberse deshecho de la sombra del ser diabólico, pero la necedad del maligno era tan grande que por la noche siguiente regresó al mismo lugar con su característico grito, los muchachos se alarmaron, porque habían pensado que el cerdo embrujado no volvería a hacer acto de aparición por esos rumbos. Y al amanecer siguiente mi abuelo consultó con su padre ¿qué podré hacer? pero antes ya había contado lo que por noches seguidas acontecía, mi abuelo al igual que los demás muchachos ya sabían que se trataba de un cerdo embrujado (HUAY K'EK'EN) y mi bisabuelo le dijo que comprara cartuchos nuevos y les hiciera una cruz a cada uno con una lima y que por la noche coloque tres en su carabina y que cuando vea venir al mamífero tire a matar y luego se quitara; y así lo hizo, dio en el blanco y el marrano como pudo se fue. Mi abuelo y su amigo siguieron al cerdo por medio de la sangre que el animal regaba producto del impacto de bala, sólo que al llegar a la carretera se perdió la sangre y ellos no quisieron saber más nada.

Al ir a desayunar a una fonda la hija del dueño llegó y le dijo a su padre:

-¡Papá se murió don Cobá!

Coba era un viejo brujo que residía desde hace años en aquel poblado llamado Lan Pato y al parecer nadie sabía si aún practicaba sus brujerías.

-¿Cómo murió hija? -preguntó el señor.

Dicen que lo balacearon, dice su mujer que cuando llegó a su casa en la madrugada tenía heridas de bala en su costilla y en la pompa izquierda. -Contestó la mujer.

-¡Qué mala suerte hija! tan buena persona que parecía, ni modos así es la vida.

Mi abuelo y su amigo supieron en aquel momento quién era el hombre maligno que acechaba y asustaba a la gente por las noches de baile. Decidieron callar el secreto durante un par de décadas y ahora cada uno lo relata como una anécdota más de su juventud. Ellos dicen que si aquel animal te llegara a chocar no lo cuentas más que en el hospital o quizás en el paraíso.

* Versión: Marcelino Uc Aké (n. 1909). Calkiní, Cam.



Fuente:  Leyendas y Tradiciones del Camino Real. José Domingo Uc. SECUD, CONAFE, PAREB. Campeche, Cam. 1996. 76 p.

jueves, 6 de septiembre de 2018

La leyenda de la Procesión de las ánimas




Todavía no he podido olvidar del viejo Puntarenas una extraña leyenda que mi abuelita en la tertulia familiar, nos contara un día a sus nietos una tarde de lluvia.

Hoy, evocando su recuerdo muy querido para mí, he venido a recordar los tristes pasajes de ese cuento de superstición, que tanto miedo nos causó a la hora de irnos a dormir.

Contaba la abuelita que ella todavía pudo conocer, aunque ya muy anciana, a doña Manuelita Canales, la persona más importante de esta historia, la cual debió acontecer muy a principio del siglo que pasó.

Doña Manuelita era una santa mujer; sumisa a su esposo don Camilo Briceño, bastante mayor para ella, tenía el puesto de Guarda nocturno en la antigua casa de Aduana y Agencia de Barcos “Ansaldo y Co”. No tenían hijos pero aún así eran muy felices.

Sin embargo esta felicidad vino a menos, y el asunto casi le cuesta la vida a doña Manuelita, que se vio en alitas de cucaracha para que no se fuera al hueco. Y el motivo lo ocacionó la extraña y disparatada ocurrencia que el matrimonio tuvo de variar los métodos de vida que normalmente tienen los cristianos en todo el mundo.

Figúrese -nos decía la abuelita- que como el trabajo del marido era solo de noche, resolvieron variar los tiempos de comida y también los demás menesteres de un hogar corriente. De esta suerte, a las cinco de la tarde se levantaban de la cama, tomaban su desayuno, y en tanto don Camilo se iba a su trabajo, su mujer a sus quehaceres domésticos cotidianos, que antes solía hacer de día.

La gente gozaba con ellos, pero como eran tan buenos, nadie se metía a molestarlos y hay la iban pasando, ni envidiosos ni envidiados como dijo el poeta.

A las once de la noche le llevaba a su marido el almuerzo, a las tres de la madrugada un cafecito caliente con chilasquilas bien fritas, a las seis lo esperaba a comer y las ocho de la mañana se acostaban a dormir.

Así pasaron algunos meses y cuando ya se iba haciendo un hábito en ellos ese cambio en sus costumbres, he aquí que vino a ocurrirles lo siguiente:

Estaba doña Manuelita como a las doce de la noche un poco apurada en el lavado, restregando un poco de ropa en el patio, cuando oyó en dirección de la calle un rumor de gente rezando.

Extrañada y curiosa, salió a la puerta en el preciso momento que pasaba frente a su casa una procesión de gentes enlutadas. Iban rezando, llevando una cruz pequeña en una mano y en la otra una vela de esperma o de semillas de higuerilla, que eran las candelas de antaño.

Al cerrar su puerta una de aquellas personas le dijo tome, y le entregó una candelita.

Como estaba tan ocupada, distraídamente puso la vela por ahí un momento en un rinconcito atrás del baúl y se fue a hacer sus quehaceres. Dos días después volvió a ocurrir lo mismo y también una tercera y cuarta vez, y como en la primera ocasión, le entregaban la velita y ella la guardaba en el mismo rincón.

Un día amaneció, o mejor dicho atardeció enferma doña Manuelita y su marido la llevó al médico, pero como pasaba el tiempo y las medicinas no le hacían bien y estando sumamente delicada de salud, por consejo de las amistades don Camilo la llevó al sacerdote para que la confesara “por si acaso”.

En realidad doña Manuelita estaba muy malita y el señor Cura creyó más conveniente suministrarle los Santos Oleos a fin de que en su ausencia no fuera a morir en pecado mortal.

Como el aposento estaba un poco oscuro pidió a una vecina que estaba ahí una vela, pero no encontrándose una a mano, le preguntaron a la enferma por el lugar donde solía guardarlas corrientemente, a lo cual ella señaló con el dedo el sitio donde tenía las que le habían regalado anteriormente en las procesiones.

La vecina hizo lo que se le ordenó, pero no encontró nada.

Aquí solo hay unos “huesitos” dijo y la ropa recién lavada de la señora.

Extrañado el señor Cura tomó en sus manos uno de aquellos huesos y al comprobar que eran humanos, se horrorizó y tirándolo a un lado hizo la señal de la cruz y se santiguo.

Sin poder explicarse aquello, el sacerdote procedió de inmediato a confesar a la enferma revelando ésta la rara procedencia de esas piezas humanas. Explicando luego su caso.

Manuela, le dijo, no puedo absolverte en nombre de Dios, Nuestro Señor, si no vas al cementerio a devolver eso.

Ya ve doña Manuelita, lo que le pasa por variar sus costumbres. Esa procesión que Ud. vio pasar es la procesión de las ánimas benditas, que salen todos lo lunes, a las doce de la noche y mientras no devuelva esos huesos las ánimas le estarán inquietando siempre y no podrá vivir o morir tranquila. Levántese como pueda y vaya al cementerio a enterrarlas y que Dios le dé fuerzas.

Gran revuelo causó eso entre el vecindario y una señora ya muy mayor le aconsejó a la enferma que se hiciera acompañar por dos niñitos, porque eso le ayudaría mucho para conseguir indulgencia. Doña Manuelita hizo todo lo que le aconsejaron y como en realidad ella era una buena mujer, no faltaron personas caritativas que le acompañaron en su triste misión al camposanto.

Y dicen algunos, que estuvieron presentes a la hora de enterrar los despojos que cuando echaba el último puñado de arena se escuchó una voz de ultratumba perdonándola.

martes, 25 de octubre de 2016

La leyenda de la "Ahorcada"



Ahora que se acerca el “Día de los Fieles Difuntos”, muchas personas narran conocidas historias de terror. Sin embargo, hoy presento una antigua leyenda, la cual no es tan popular y tiene su origen en un día 2 de noviembre. Es conocida como el caso de “la ahorcada de Izamal”.

Dicen que ocurrió en la ciudad de Izamal a principios del siglo pasado, y como suele pasar con algunas leyendas, tiene su origen en una tragedia.

Se cuenta que una joven viuda trabajaba en una tienda cercana a su casa como ayudante de bodega, para mantener a su pequeño hijo de tres años. Su marido había muerto un par de años atrás en un accidente, por lo que de la noche a la mañana la muchacha tuvo que hacerse cargo de su hijo, lo cual le costó mucho porque no tenía familiares que la ayudaran y nunca se llevó bien con la familia de su esposo.

Por si fuera poco, como nunca había trabajado su esfuerzo tuvo que ser mayor, sin embargo, los vecinos decían que maltrataba a su pequeño, que no lo cuidaba y siempre estaba en deplorables condiciones, pues andaba sucio, sin zapatos y a pesar de su corta edad no parecía importarle en lo más mínimo, porque a veces salía solo de su casa y deambulaba en la calle por horas con los peligros que eso representaba.



Tal y como se esperaba, pronto la tragedia llegó, ya que debido a su descuido el niño falleció quemado al caerle encima una olla de agua hirviendo. Tras el entierro del infante, la madre sufrió de tan fuertes remordimientos, que en menos de un mes apareció ahorcada en el solar de su humilde casa.

Los vecinos no dejaban de hablar sobre el lamentable final de esa familia, ya que en un lapso de dos años murió el joven matrimonio y su pequeño hijo.

La muerte del infante ocurrió un dos de noviembre, día de los finados, y se cuenta que por todo un año la casa permaneció abandonada, hasta que justo el día de la efemérides luctuosa del menor, los vecinos escucharon ruidos y voces en el interior de la vivienda, por lo que pensaron que a lo mejor ya habían rentado la casa, pero pronto se dieron cuenta que no fue así y de hecho el candado de la puerta aún permanecía intacto.



Estos fenómenos empezaron a repetirse en los siguientes años, desde la semana previa al día de muertos, y terminaba el día cuatro, es decir dos días después del aniversario de la muerte.

Cuando pasaron a vivir los nuevos inquilinos de la casa, éstos no sabían la tragedia ahí ocurrida, pero los fenómenos paranormales continuaban ocurriendo y se intensificaban, ya que veían la silueta de una mujer y escuchaban sus gritos de desesperación, como si quisiera ayudar a alguien.

También se escuchaban lamentos y sollozos de un niño, lo que  confirmó que se trataba de la misma mujer que por negligencia propició la muerte de su vástago.

Por muchos años, cada día de finados los vecinos de esa colonia tenían miedo y hasta hace un tiempo, en un viaje reciente a Izamal, una persona de edad me volvió a platicar este caso y recordó que en el año 2008 oyó rumores de que se continuaban escuchando los lamentos de esa mujer.


sábado, 3 de octubre de 2015

El "Domingo Sombrío"


Es extraño lo que uno conoce cuando de historias macabras se trata, ya se ha escuchado por acá varias versiones de la gente que trabaja en la policía (seguridad pública como le nombran por estos lares) que hablan acerca de una canción que supuestamente induce al suicidio y que se denomina "Domingo Sombrío" en alguna ocasión me entreviste con el agente "Mario" quien me comentó que hace unos días durante una detención uno de los implicados la estaba cantando.

-"Fue un arresto, se podría decir que de rutina... nos llamaron para ir a un pueblo cercano donde hubo un pleito entre bandas de jóvenes y cuando los arrestamos, uno de ellos cuando lo estaba esposando me dijo que de nada serviría porque ya se iba a suicidar, por culpa del 'Domingo Sombrío', en principio no entendí a qué se refería hasta que un compañero me explicó que era la canción famosa del suicidio"...

Y es que en éste caso peculiar que si bien es cierto puede provenir de alguna leyenda urbana de otra parte del mundo, de deja de ser intrigante el hecho en si mismo; la primera vez que la corporación de policía relataba esta situación se debía a la extraña costumbre que observaban en uno de sus elementos, nos comentaba Mario en su relato, el cual prosiguió así...

"Un jefe de división encargado de varios elementos adscritos a un lugar determinado antes de jubilarse me comentó lo siguiente 'Cuando trabajé hace tiempo en la policía estatal, tenía compañeros y compañeras de todo tipo, hasta adoradores de una imagen con la muerte, pero me llamó la atención uno de ellos que siempre escuchaba la misma canción y estaba todo el triste, melancólico, deprimido, su aspecto de su rostro principalmente con las ojeras que se le notaban enormemente con unos ojos casi llorosos llamaba la atención. Al principio no le hice mucho caso, pensé que a lo mejor tenía problemas sentimentales o de otro tipo, ya que no era muy dado a indagar las cosas personales de los colegas en ese tiempo, pero un día escuche sin querer esa canción que todo el tiempo ponía en su walkman (hablamos de hace poco más de 20 años), mientras otros dos compañeros le cuestionaban al respecto, pues no estaba en español ni siquiera en ingles, por lo que se preguntaba qué era y quién la cantaba".

"Lo que dijo causó mucho interés porque mencionó que era la canción del 'suicidio' la cual no conocía la letra pero que no se la podía sacar de la mente y una extraña fuerza lo obligaba a escucharla casi a diario. El nombre de la canción era "Domingo sombrío" y su autor era de origen europeo aunque ya habían salido muchos covers para ese tiempo, lo que me dijeron es que éste tema inducía al suicidio independientemente de si le entendieras o no, y uno de nuestros compañeros le dijo en tono serio que no debía escucharla entonces ya que él se había enterado que la canción causaba tragedias debido a que fue inspirada en un pacto con el demonio". Hasta  ahora no se ha aclarado ese caso dijo con voz tenebrosa el antiguo director de la corporación hoy jubilado y que ésta recluido en un asilo de ancianos, comentó nuestro relator "Mario". 


Más tarde se supo que el policía fue encontrado muerto con un tiro en la cabeza y a un lado su pistola de cargo con la cual trabajaba, lo más terrorífico que arrojó la investigación fue que no se había disparado el arma que poseía y la bala alojada en su cráneo sí era de su misma arma. ¿Cómo pudo ocurrir tal cosa?, ¿cómo pudo dispararse el  arma sin dejar evidencia en la misma?, ¿en verdad se había suicidado?. Éstas y otras preguntas quedaron inconclusas el informe de la investigación oficial tuvo que salir con que se suicido con su arma de cargo, aunque no fue así.

Se sabe que la pieza "Domingo sombrío" fue compuesto por el húngaro Rezsö Seress en el año de 1933, se cuenta que el autor sufrió por el rompimiento de su noviazgo y con el sentimiento afligido la compuso. Poco tiempo después la canción se volvió un éxito y mandó la letra y música a su ex novia, dedicándosela, se cuenta que la ex novia cuando escuchaba la canción sintió tal aflicción en el corazón que no resistió más pesadumbre por lo que se arrojó a la calle desde la planta alta de su casa. Dicha situación llevó a las malas lenguas a ser catalogado a Seress como un emisario del demonio, desde eso sucedieron extrañas situaciones entre las personas que eran amantes o novios ya que se suicidaban al escuchar ésta pieza al tener una copia de la misma (A partir de 1937 se contabilizaron en Hungría 678 suicidios relacionados con la canción). Por si fuera poco se sabe con certeza que el mismo autor se suicidó pocos años después de componer la pieza. 


La pieza ésta hecha en unos tonos de piano muy bajo, sombríos y deprimentes así como una melodía repetitiva que se vuelve angustiante (la misma que los policías describen como la tonada que no podían sacar de su mente) si a esto les sumamos la letra que es muy deprimente, seguramente si te encuentras en un estado similar la canción lógicamente no te hará sentir mejor, ya que entre otras cosas menciona: "Hoy es un domingo sombrío, mis horas de insomnio con las que vivo son innumerables", "el coche fúnebre de la tristeza te ha llevado", "los ángeles no tienen la intención de resucitarte alguna vez ¿se enfadarían si pienso en reunirme contigo". 


El origen de la canción aún continua siendo un misterio. Pero ahí tienen la tonada, escúchenla si gustan bajo su propio riesgo. 


"Gloomy Sunday"

jueves, 20 de agosto de 2015

El Gato de los Sotomayor.


Cuenta la historia antigua de nuestro país que en tiempos de la colonia en el estado de Guanajuato, en la ciudad del mismo nombre vivía una familia acaudalada que era muy reconocida por su posesiones en bienes pero también muy temida por la conducta de su patriarca Don René Mendez de Sotomayor. Quien no permitía ningún tipo de concesiones a los trabajadores de sus haciendas ni con su servidumbre, menos con sus familiares más cercanos.

La familia en aquella mansión se componía de pocos miembros el sr. Sotomayor, la señora Magdalena de Sotomayor y dos de sus nietos (la numerosa servidumbre no contaba como familia para esa gente) quienes se habían quedado con sus abuelos al fallecer sus padres de manera misteriosa durante un largo viaje a la ciudad de México. Los niños de nombres Francisco y Bernardina Mendéz de Sotomayor presentaban un aspecto alegre durante los primeros cinco años de su infancia. La situación en la mansión de los Sotomayor era tensa, difícil y desesperante porque los niños acababan de cumplir 7 y 6 años de edad (se llevaban un año de diferencia), pero la menor sufría de intensas pesadillas, fiebres peligrosas entre otras cosas que asustaban a la misma familia y servidumbre desde hacía varios meses, al principio aquellos cosas fueron esporádicas y luego de manera recurrente. Eso tenía harto y fastidiado al patriarca de la familia.


En el siglo XVI en nuestro país se encontraba con mucha escasez de médicos realmente efectivos, algunos de ellos venían de España por un tiempo corto de manera esporádica, por lo que curación efectiva para la mayoría de la población no había y para los que contaban con mejores recursos la suerte casi era la misma, aunque los de ésta última clase social podía prolongar algunos años de vida más que el resto de la población al poder pagar un tratamiento.



Era un 6 de enero del año 1666 cuando el "señor Pérez" llegó a su casa...un gato de pelaje adusto, falto de brillo, de color oscuro entre marrón y negro, unos ojos verdes brillantes, una cola corta muy poco común en la mayoría de los gatos de aquel tiempo. Bautizado con ese nombre debido al patriarca quien recordaba de esa manera a un antiguo trabajador suyo.

La llegada de ese animal al principio trajo alegría a los niños, principalmente a Bernardina quien se había olvidado por completo de sus pesadillas y sus demás padecimientos. Parecía que la niña se curaba poco a poco. Los días de aquellos infantes pasaron entre los juegos infantiles por mañanas con el animalito, de recorrer las propiedades de la familia por las tardes y dejarlo dormir cerca de ellos por las noches.

- No se acostumbren mucho a ese animal, algo malo tiene!. Mencionó el mayor de los Sotomayor.

Ese animal que llegó por vía misteriosa de la nada ya que la primera vez en donde se le vio fue en la gran cocina de la servidumbre, ahí fue visto por todos ellos y por los niños en un día de lluvia. El animal apareció muerto debajo de la cama de la pequeña Bernardina una mañana. Había bajado la mano debajo de su cama mientras seguía acostada sin embargo el "Señor Pérez" no le lamió la mano como todas las mañanas, por que permaneció inmóvil al tocarlo (parecía un muñeco de peluche de la actualidad), ella se sobresaltó de su cama, bajo de ella y tomó entre sus mano a su apreciada mascota, El animal tenía cerrado los ojos y tenía la expresión corporal de que algo lo apretó de mitad de su cuerpo, se podría apreciar el rictus de dolor en su cara. 


-Ha muerto... el señor Pérez ha muerto!!! gritaba por toda la casa. La servidumbre corría atrás de ella a lo largo de los pasillos de aquella casa, Bernardina no se detuvo hasta que vio a su abuelo el señor Sotomayor.

- ¿Qué pasa en ésta casa? ¿Por qué tantos gritos? Dijo con la voz altanera que siempre le caracterizaba. 

- Mi gato abuelito, mi gato... el señor Perez mira que le ha pasado!. Horrorizado el señor Sotomayor vio la expresión del animal, a simple vista parecía que algo o alguien lo había apretado desde la mitad de su cuerpo o se veía como si hubiera sido succionado desde el interior del animal. Lo ocurrido no era producido por algo de éste mundo. Algo malo se avecinaba por la expresión de su rostro que pudieron notar todos en aquella casa.


A partir de ese día la salud de la pequeña Bernardina empezó a decaer, los pasillos de la mansión de los Sotomayor se ensombrecieron, aún con las cortinas blancas corridas y arregladas, se miraba tétrico el lugar, entre la servidumbre no se hacía más que hablar en voz baja de supuestas maldiciones y hechizos de los cuales la familia había sido presa, de los doctores que no querían ir a atender a la niña, de la repentina muerte de los animales de las haciendas así como de ataques de locura entre los trabajadores y peones en los campos de cultivo. Así como del inexplicable encierro del patriarca de la familia en su biblioteca bajo llave, día y noche sin comer, sólo acompañado de su puro y su vieja pistola. Lo peor eran los maullidos de gatos que por la mansión y las haciendas se escuchaban por las noches. Los capataces en las haciendas y la señora Sotomayor en la mansión habían pedido la búsqueda del animal causante de esos maullidos sin éxito. Se aseguraba que en ocasiones se le había visto a la antigua mascota de la niña de la casa pero que  también desaparecía entre los rincones más oscuros de la casa. 


Un día la niña Bernardina se puso mal, su sueño parecía ser eterno y sólo despertaba dando gritos en su cama y miraba desesperada a su alrededor como si algo la aterraba, la servidumbre y su abuela se desvelaban junto a ella para que no le pasará nada pero los ataques de pánico eran más recurrentes durante ese día, en la mañana había tenido varios y entrado el anochecer se le presentó nuevamente. La mansión se cimbró con los gritos del dueño de la casa que venían desde el interior de su biblioteca parecía que luchaba con alguien, las cosas del interior eran arrojadas al suelo provocando mucho ruido y sonaron dos disparos antes de que se quedará todo en silencio. 

Cuando los sirvientes entraron a la biblioteca, alcanzaron a ver a su patrón tirado sobre el suelo, mientras que su mano escribía algo con su dedo sobre el piso, antes de cerrar los ojos para siempre. La señora Sotomayor y los sirvientes presentes leyeron lo que el difunto dueño había escrito con su propia sangre... "Señor Perez". Todos se persignaron y alcanzaron a agarrar a la dueña de la casa, ahora viuda antes de desmayarse. 

Los gritos de la niña en su propio cuarto hicieron que el resto de la servidumbre volviera a reaccionar, en su mayoría todos corrieron hacia la habitación de la niña que había quedado sola tras el incidente de su abuelo, las luces de las velas se encontraban apagadas y los gritos de ella sólo iban en una sóla frase: "Quitámelo... quitámelo de encima", seguidos de los gritos de ella por toda la habitación, la oscuridad impedía ver que era lo que realmente ocurría, aparte de los gritos sólo se escuchaban las cosas de la habitación que caían y se rompían al estrellarse con el suelo. 


Cuando por fin lograron traer las antorchas grandes dentro de la habitación vieron a la pequeña acurrucada en un rincón, con las rodillas sangrantes al igual que el resto de sus piernas y las manos, su ropa se encontraba hecha jirones en trozos grandes. Con la mirada perdida y su cuerpo tembloroso.

- Fue el... lo alcance a ver antes de que se apagaran las velas!!. Dijo Bernardina con los labios morados y voz temblorosa. 

- ¿A quién viste antes qué se apaguen las velas? preguntó alguien de la servidumbre.

-A... A... Al señor Perez!! contestó la niña con la mirada aterrada. 

Las miradas de espanto entre las sirvientes y trabajadores de aquella casa era perceptible a simple vista para todos ellos. De repente un viento fuerte hizo que las velas se apagaran por completo y las ventanas de la mansión fueran abiertas o bien sus vidrios rotos por completo mientras que las cortinas de los pasillos eran agitados violentamente por ráfagas de aire. Cuando todo volvió a la calma en la completa oscuridad de entre los pasillos más oscuros de la casa que no eran iluminados por la luna llena esa noche...surgieron los maullidos de algo que parecía ser un gato, un maullido que helaba las venas del más valiente de los sirvientes. 

- Vayámonos de éste lugar, está maldito!!!! Se escuchó decir entre los sirvientes mientras cargaban entre brazos a la Señora Sotomayor y a la niña Bernardina. Su hermano no se le veía por ninguna parte. 

En la parte principal de la mansión que daba a la entrada de dos grandes puertas que se abrían hasta el exterior, se notaba una silueta oscura y vaga que caminaba en círculos, cuando pretendieron prender de nuevo las antorchas esa silueta brinco sobre los dos sirvientes que pensaban hacerlo, los gritos una vez más retumbaron por toda la casa y el resto de la servidumbre corrió hacía lo más profundo de la mansión, mientras dejaban a su suerte a los dos mozos que se quedaron siendo atacados. Cuando los gritos cesaron y la servidumbre se calmó avanzaron lentamente de nuevo hacia la salida ya no se vislumbraba movimiento alguno ni siluetas, a tientas lograron encontrar las antorchas que no habían sido encendidas antes. Cuando por fin lograron encender las antorchas pegaron un grito al unísono ante el espectáculo que se encontraba debajo de sus pies, eran los cadáveres de los dos sirvientes que yacían allí, presentaban rasguños por todas partes del cuerpo, la ropa hecha jirones de tantas rasgaduras, las cuencas de sus ojos se encontraban vacíos y su estomago parecía ser que fue aplastado por algo o alguien. Una vez que terminaron de gritar desde las profundidades de la mansión se volvió a escuchar el maullido de un animal, el terror había regresado a la piel de las personas. 

Toda la servidumbre y la señora Magdalena Sotomayor tomaron algunos instrumentos como candelabros, maderas o punzones para hacer frente a la sombra que venía caminando lentamente hacía ellos, los maullidos se escuchaban más y más cerca, pero la luz de las antorchas pudieron tranquilizarlos a cierta distancia al clarecerse la figura que apareció ante ellos. Era el niño Francisco quien tenía un aspecto siniestro, su ropa se encontraba rasgada con algunas manchas de sangre, un hilo de sangre corría por la boca del menor y las manos se alcanzaban a observar manchas de sangre fresca que brillaba con las luces de las antorchas.

- Dios mio... ¿qué te ha ocurrido hijo? Mencionó doña Magdalena mientras se persignaba. No dijo nada el niño simplemente avanzó lentamente hacía su abuela. Nadie decía nada y parecían no respirar, el niño estiró sus manos hacía su abuela mientras esbozaba una sonrisa tierna. Cuando estaba a punto de abrazarlo el cuerpo del niño se desvaneció delante de todos ellos, quedando sólo sus ropas en el suelo regadas unas sobre otra haciendo un pequeño bulto en el piso, todos se llevaron sus manos a la boca para no gritar. Cuando uno de los sirvientes levantó con una madera las ropas ahí sueltas, de entre la vestimenta salto algo oscuro, pequeño, casi del tamaño de un gato, con los ojos amarillos que lucían siniestros ante las luces de las antorchas.

Cayó un sirviente agarrándose la garganta cercenada por un rasguño, luego otro y así siguieron cayendo uno a uno inertes ante los ojos estupefactos de Doña Magdalena que cargaba a Bernardina que aún estaba desmayada por las heridas, al final sólo quedaron la señora mayor de la casa con su nieta en brazos y la silueta negra enfrente de ella que movía su cola lentamente. Algunas antorchas en el suelo que empezaban a apagarse daban un poco de luz para los que quedaban aún de pie. 

- No te permitiré que te la lleves! Dijo muy segura de sí misma, mientras dirigía una tierna mirada hacía su nieta en brazos. En ese momento abrió sus ojos Bernardina mostrando un fulgor rojo brillante entre sus pupilas y cuando abrió la boca emitió un maullido ensordecedor que hizo que la soltaran por su abuela a llevarse las manos a las orejas. Mientras gritaba un agudo y desgarrador: NO!!!!!!.



Las luces se apagaron y transcurrieron las horas hasta el amanecer, algunos peones que llegaban de un viaje trayendo mercancías entraron a la mansión al notar con extrañeza que no había ningún movimiento en los alrededores de la misma como siempre se acostumbraba a ver en las mañanas. Al abrir las puertas principales notaron por la luz de la mañana que entraba por las ventanas con vidrios rotos, que en el interior las cosas se encontraban tiradas y regadas por todos lados, algunas manchas de sangre en el suelo, antorchas con humo ligero que emitían aún, jirones de ropa por doquier y las paredes presentaban muchas marcas de rasguños de distintos tamaños. Recorrieron todos los pasillos, habitaciones y demás lugares recónditos de la mansión... pero no hallaron a nadie en su interior. No había rastro de los Sotomayor ni de sus nietos, así como de la servidumbre que laboraba al interior. Lo único extraño que descubrieron fue las palabras escritas con sangre que parecía fresca: "Señor Pérez". Fuera de eso no hubo otra cosa que explicará que había ocurrido en el interior de la casa mayor. 

Dicen que fueron presa de una maldición de un antiguo trabajador suyo con el mismo nombre por una deuda del dueño de la mansión que lo obligó a morir de hambre, otros cuentan que el señor una noche enloqueció, asesinó y enterró a todos los habitantes de la mansión en algún lugar alejado de la hacienda o entre los muros de la misma en un cuarto oculto, otros más escépticos mencionan que fueron presa de amenazas por parte del virrey y gobernador de la época y se vieron obligados a huir una noche bajo las sombras de la madrugada y ya no se supo más de ellos. 

Como haya sido la verdadera historia sólo se cuenta que la mansión quedó ubicada en un lugar muy concurrido ahora en la ciudad de Guanajuato, que en ocasiones en las madrugadas se escucha un maullido siniestro o se puede ver la silueta de un niño o una niñas otras veces. El caso es que la gente que tiene éste tipo de contacto mencionan que sienten mucho dolor en la cuenca de los ojos y sus estómagos parecen estallar como si sintieran mucha hambre.