Mostrando entradas con la etiqueta Mayan legend. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Mayan legend. Mostrar todas las entradas

domingo, 17 de noviembre de 2019

Leyendas del cementerio de Ticul




MÉRIDA, Yucatán.- El domingo visité Ticul con el objetivo de realizar unas investigaciones. Aprovechando mi estancia en esa ciudad, ubicada en el sur del estado, visité su cementerio, del cual se han reportado varios sucesos paranormales.


Este camposanto es uno de los más grandes y antiguos de toda la Península de Yucatán, y de él se cuentan leyendas incluso de otras épocas. Una data de inicios del siglo XX cuando falleció la hija de un adinerado comerciante español que vivía en este municipio.

Según se cuenta, la niña de 14 años, a la que apodaban “La Coronela”, falleció al ser mordida por una serpiente en el patio de su casona, por lo que fue enterrada en dicho cementerio.

Ante esta desgracia, el señor enloqueció al grado de que profanó la tumba de la niña, pues decía que "La Coronela" se le había aparecido en sueños y que le dijo que no estaba muerta, sólo dormía.

Al abrir la cripta se escuchó un fuerte estruendo, como una especie de rayo, que terminó por matarlo. En ese entonces, testigos aseguraron que este comerciante falleció con una expresión de miedo. Sólo él supo lo que realmente vio esa noche.



Otros casos 
Un caso más reciente es el de un pequeño que deambula por los pasillos de este cementerio, incluso en el día. Al principio se pensaba que era el hijo de alguna vendedora, sin embargo, esto se descartó por completo pues el niño incluso se paseaba por este lugar cuando el cementerio cerraba. Por momentos desaparecía completamente.

Incluso, existe una evidencia sorprendente: una fotografía que fue publicada en la revista Misterios, hace nueve años, en donde en uno de los pasillos se observa a este pequeño detrás de una tumba.



Además existe el caso de “la niña del cementerio”: se trata de una pequeña que murió atropellada hace una década. A raíz de su muerte de pronto los tricitaxistas comenzaron a trasladar a una niña que pedía que la llevaran al panteón, y que cuando se bajaba desaparecía en las tumbas. 

Por último, retomamos un relato de finales de los noventas, cuando acudían a este cementerio muchos hechiceros de magia negra para robarse huesos y cabello de los difuntos; de hecho de este caso provienen dos de los “santos sin cabeza” que actualmente se encuentran en el Museo Paranormal de Yucatán.


Derechos Reservados Grupo Sipse.









martes, 30 de julio de 2019

La hacienda de Cholul Yucatán, relatos y enigmas del lugar




Cholul, Yucatán.- En una estrecha vía que comunica a las comisarías de Cholul y Sitpach, en Yucatán, existe aún una hacienda que se le conoce como "La Casa Embrujada", ya que se cuentan infinidad de historias de terror de la que fuera una próspera y bella finca a finales del siglo XIX y hasta principios del XX, cuando entró en decadencia el henequén y muchas haciendas terminaron en el abandono y actualmente en ruinas.

Se dice que la casa principal, de estilo colonial europeo, con acabados de lujo, escalinatas de mármol y bellas decoraciones en las paredes en sus tiempos de esplendor, cuando el llamado "oro verde" era el principal motor de la economía de Yucatán, ahora es usada por algunas sectas satánicas para realizar ahí misas negras y otros ritos diabólicos, pues se han hallado en el lugar veladoras negras y animales sacrificados, como gallinas y gatos negros, así como pintas en las paredes, alusivas al mal.

Además, en ese lúgubre recinto, se han cometido al menos dos asesinatos, se dice.

"Un dueño cruel con cola" 
Una de las leyendas que se cuentan de esta antigua finca, es que cuando corría el año de 1910 y ya soplaban vientos revolucionarios en el campesinado de todo México, el entonces amo de la hacienda maltrataba a sus empleados, a los que tenía casi como esclavos.

Incluso, el día de la paga los humillaba arrojándoles, desde el balcón principal, las monedas al piso para que las recogieran.



Fue así que en una ocasión cuando el hacendado regresaba en su carruaje, luego de un largo viaje por Europa, los campesinos, molestos y envalentonados porque la Revolución ya había estallado en todo el país, bajaron del coche de caballo al déspota patrón y lo mataron a machetazos en la entrada de la hacienda.

Entonces, se cuenta que los verdugos, para robarle el dinero que traía, lo bolsearon, pero al hacerlo notaron que debajo del pantalón del muerto, éste tenía una cola de diablo, según cuentan personas mayores.


"Una historia de amor con final fatal"
Otra narración tenebrosa sobre esta finca, basada en una publicación del periodista Jorge Moreno, conocido investigador de lo paranormal en tierras de Mayab, es la que cuenta que cuando la hacienda estaba en su máximo esplendor, de pronto los dueños decidieron dejarla y abandonarla.



Los empleados que ahí trabajaban se ofrecieron para darle mantenimiento, pero los propietarios se los prohibieron, pues les dijeron que la casa estaba maldita.

El origen de esa maldición, decían, estaba relacionado con una pareja de enamorados que pronto contraería nupcias, pero en la época de las grandes haciendas, cuando aún se practicaba el "derecho de pernada", o sea, que la novia tenía que pasar su primera noche con el amo, entregándole a éste su virginidad.

 Sin embargo, esa bárbara costumbre no era practicada por el dueño de la hacienda de Cholul, pero su capataz, que estaba enamorada de la joven que pronto se desposaría, quiso hacer valer ese "derecho".


Unos días antes de la boda, la futura esposa fue a visitar a una amiga, que era la amante del capataz, y estando en casa de ésta la muchacha se sintió mal y tuvo un desvanecimiento, por lo que su anfitriona la acostó en una hamaca y salió por ayuda.

En ese momento llegó a la casa el capataz, quien aprovechó para abusar de ella.


Tras los hechos, la joven le contó todo a su futuro esposo, que estaba ebrio en ese momento celebrando sus últimas horas de soltero. Este, enfurecido, tomó su machete, fue a ver al capataz y lo mató. Sin embargo, cuando se le bajó la borrachera, arrepentido de su horrendo crimen, terminó ahorcándose en un árbol en los terrenos de la hacienda.

Se cuenta que los padres del suicida practicaban la brujería, por lo que maldijeron el lugar para siempre y entonces los empleados y la servidumbre empezaron a asegurar que veían el cadáver del novio colgando del árbol, o la fantasmal figura del capataz penando por la hacienda, además de que empezaron a ocurrir otras calamidades, como una gran baja en la producción de henequén que provocó la pobreza en todo el lugar hasta que sus dueños decidieron abandonarla definitivamente.

Estas son las escalofriantes historias que rodean la fantasmal construcción, pero ninguna está plenamente comprobada.



Rituales y brujería
Estas historias atrajeron a muchos grupos satánicos que realizaron ahí incontables rituales, hubo un tiempo que los pobladores del lugar tuvieron que montar guardia en el cementerio para evitar que estos practicantes del ocultismo robaran los cadáveres con los cuales realizaban sus actividades.

Aún así, se pueden ver por el lugar, restos de animales y huesos humanos, así como ropa de personas de todas las edades, regadas por el suelo.

Algunos curiosos que han decidido entrar a comprobar todo lo que ahí sucede, han presenciado una sombra que ronda alrededor de ellos, la cual advierten antes de verla porque se siente su fuerte y maléfica presencia, que los llama por sus nombres.


La Xtabay se aparece.

Don Filomeno Poot Yam, oriundo de Yaxché Casares, cuenta que en sus tiempos de ejidatario pasaba casi a diario por la hacienda, y asegura que ahí se le apareció la legendaria Xtabay, y que despavorido corrió por el monte hasta llegar a su casa de paja, aunque afirma que en el trayecto la aparición le desgarró su camisa de cotín y le hizo unos arañazos en la espalda.




jueves, 6 de septiembre de 2018

La leyenda de la Procesión de las ánimas




Todavía no he podido olvidar del viejo Puntarenas una extraña leyenda que mi abuelita en la tertulia familiar, nos contara un día a sus nietos una tarde de lluvia.

Hoy, evocando su recuerdo muy querido para mí, he venido a recordar los tristes pasajes de ese cuento de superstición, que tanto miedo nos causó a la hora de irnos a dormir.

Contaba la abuelita que ella todavía pudo conocer, aunque ya muy anciana, a doña Manuelita Canales, la persona más importante de esta historia, la cual debió acontecer muy a principio del siglo que pasó.

Doña Manuelita era una santa mujer; sumisa a su esposo don Camilo Briceño, bastante mayor para ella, tenía el puesto de Guarda nocturno en la antigua casa de Aduana y Agencia de Barcos “Ansaldo y Co”. No tenían hijos pero aún así eran muy felices.

Sin embargo esta felicidad vino a menos, y el asunto casi le cuesta la vida a doña Manuelita, que se vio en alitas de cucaracha para que no se fuera al hueco. Y el motivo lo ocacionó la extraña y disparatada ocurrencia que el matrimonio tuvo de variar los métodos de vida que normalmente tienen los cristianos en todo el mundo.

Figúrese -nos decía la abuelita- que como el trabajo del marido era solo de noche, resolvieron variar los tiempos de comida y también los demás menesteres de un hogar corriente. De esta suerte, a las cinco de la tarde se levantaban de la cama, tomaban su desayuno, y en tanto don Camilo se iba a su trabajo, su mujer a sus quehaceres domésticos cotidianos, que antes solía hacer de día.

La gente gozaba con ellos, pero como eran tan buenos, nadie se metía a molestarlos y hay la iban pasando, ni envidiosos ni envidiados como dijo el poeta.

A las once de la noche le llevaba a su marido el almuerzo, a las tres de la madrugada un cafecito caliente con chilasquilas bien fritas, a las seis lo esperaba a comer y las ocho de la mañana se acostaban a dormir.

Así pasaron algunos meses y cuando ya se iba haciendo un hábito en ellos ese cambio en sus costumbres, he aquí que vino a ocurrirles lo siguiente:

Estaba doña Manuelita como a las doce de la noche un poco apurada en el lavado, restregando un poco de ropa en el patio, cuando oyó en dirección de la calle un rumor de gente rezando.

Extrañada y curiosa, salió a la puerta en el preciso momento que pasaba frente a su casa una procesión de gentes enlutadas. Iban rezando, llevando una cruz pequeña en una mano y en la otra una vela de esperma o de semillas de higuerilla, que eran las candelas de antaño.

Al cerrar su puerta una de aquellas personas le dijo tome, y le entregó una candelita.

Como estaba tan ocupada, distraídamente puso la vela por ahí un momento en un rinconcito atrás del baúl y se fue a hacer sus quehaceres. Dos días después volvió a ocurrir lo mismo y también una tercera y cuarta vez, y como en la primera ocasión, le entregaban la velita y ella la guardaba en el mismo rincón.

Un día amaneció, o mejor dicho atardeció enferma doña Manuelita y su marido la llevó al médico, pero como pasaba el tiempo y las medicinas no le hacían bien y estando sumamente delicada de salud, por consejo de las amistades don Camilo la llevó al sacerdote para que la confesara “por si acaso”.

En realidad doña Manuelita estaba muy malita y el señor Cura creyó más conveniente suministrarle los Santos Oleos a fin de que en su ausencia no fuera a morir en pecado mortal.

Como el aposento estaba un poco oscuro pidió a una vecina que estaba ahí una vela, pero no encontrándose una a mano, le preguntaron a la enferma por el lugar donde solía guardarlas corrientemente, a lo cual ella señaló con el dedo el sitio donde tenía las que le habían regalado anteriormente en las procesiones.

La vecina hizo lo que se le ordenó, pero no encontró nada.

Aquí solo hay unos “huesitos” dijo y la ropa recién lavada de la señora.

Extrañado el señor Cura tomó en sus manos uno de aquellos huesos y al comprobar que eran humanos, se horrorizó y tirándolo a un lado hizo la señal de la cruz y se santiguo.

Sin poder explicarse aquello, el sacerdote procedió de inmediato a confesar a la enferma revelando ésta la rara procedencia de esas piezas humanas. Explicando luego su caso.

Manuela, le dijo, no puedo absolverte en nombre de Dios, Nuestro Señor, si no vas al cementerio a devolver eso.

Ya ve doña Manuelita, lo que le pasa por variar sus costumbres. Esa procesión que Ud. vio pasar es la procesión de las ánimas benditas, que salen todos lo lunes, a las doce de la noche y mientras no devuelva esos huesos las ánimas le estarán inquietando siempre y no podrá vivir o morir tranquila. Levántese como pueda y vaya al cementerio a enterrarlas y que Dios le dé fuerzas.

Gran revuelo causó eso entre el vecindario y una señora ya muy mayor le aconsejó a la enferma que se hiciera acompañar por dos niñitos, porque eso le ayudaría mucho para conseguir indulgencia. Doña Manuelita hizo todo lo que le aconsejaron y como en realidad ella era una buena mujer, no faltaron personas caritativas que le acompañaron en su triste misión al camposanto.

Y dicen algunos, que estuvieron presentes a la hora de enterrar los despojos que cuando echaba el último puñado de arena se escuchó una voz de ultratumba perdonándola.

jueves, 27 de octubre de 2016

La leyenda del monstruo 'Boob'


Una maldición hizo que se trasformara la mujer en horripilante bestia humana para comerse a los hombres que se atrevían a desafiar su presencia en la selva, era la bruja a quien el pueblo no quería ver más por la cantidad de sus maldades.
Camino a un pueblo antiguo nos topamos con un noble anciano quien sabedor de leyendas nos contó esta terrible historia del horripilante y monstruoso animal que camina en dos patas y de largas garras, el “come hombres” como le dice, se apareció durante un buen tiempo por las noches de luna llena en las apacibles selvas de la zona maya.



En los alrededores del pueblo donde vive el noble anciano y bajo las sobras de un frondoso árbol de yaxché, el viejito, narra con detalles esta asombrosa y macabra leyenda que entrelazan la realidad con la fantasía y el miedo a lo desconocido.
A la Bestia a quien llamaremos –BOOB- fue producto de una maldición del Ak’ab Naj. El anciano la describe como una monumental bestia de enormes colmillos y pelos de punta que le cubre todo el cuerpo y con el hocico babeante.
El embrujo o la maldición de esta mujer que habitó en la más espesura de la selva -la casa de la noche- en un tramo antiguo con dirección a Payo Obispo, conocido como Tzuk Ha’as, acabó de forma trágica su muerte.



El feroz animal devoraba con verdadera saña a todo aquel viajero que para su mala suerte le entrara la noche por ese camino escabroso, por lo que conociendo lo que les esperaba apresuraban el paso bajo la enorme selva para buscar salvar sus vidas.
Toda persona que se atreviera a cruzar por esa ruta tendría que pensarlo varias veces, de tal manera que aprovechara al máximo la luz del día para cruzar esa zona peligrosa, cabe comentar que la horripilante bestia solo devoraba a los hombres y no a las mujeres.
Ante este persistente peligro, los temerosos pobladores prefirieron construir una enorme casa hecha de huano y palos a una altura ocho metros sobre las ramas de un árbol de zapote con enorme tablado para que ahí pudieran descansar los viajeros.
Para subir a la choza utilizaban una cuerda, de tal modo que cuando ya todos estaban arriba, se recogía lentamente la soga permaneciendo completamente aislados del piso, a la cabaña le llamaron “Ak’ab Naj”.
Los caminantes apresuraban el paso para tratar de llegar a tiempo a su destino antes que les cayera la noche, al pernoctar ahí se escuchaban desde lo alto los espeluznantes alaridos de la bestia, furiosa y hambrienta de carne humana.



Así trascurría el tiempo en las noches de luna llena los aullidos del animal se escuchaban en toda la selva, los animales corrían aterrados para protegerse de este ser, mitad hombre, mitad animal.
Los más atrevidos cazadores desafiado el miedo se armaban de valor, pero por más que intentaron acabarlo, ningún tipo de arma le hacía daño a la bestia, los más famosos sabios del pueblo consultaron el “Ah’kín” (culto solar). Los sacerdotes coincidieron en que solo una mujer valiente podría destruir al terrible monstruo.
Entonces era una noche tétrica cuando un joven matrimonio con un hijo en brazos y enfermo, se dirigían a Payo Obispo en busca de un médico para sanarlo, sin mediar el peligro apresuraron el paso pero les gano la obscuridad en el camino, sabiendo del peligro que les acechaba decidieron que lo mejor era pasar la noche en el “Ak’ab Naj”, para ello primero subió la mujer y después el joven con el niño en brazos, ya una vez instalados en el tablado de la casa se dispusieron a descansar.
Al poco tiempo la pareja comenzó a escuchar los rugidos del animal, el niño se asustó demasiado y comenzó a llorar, el llanto del menor llamó la atención de la bestia quien olfateo la carne humana y enfurecido por la altura agrandó sus aullidos mientras que el niño lloraba más insistentemente.
Sabiendo del peligro por la enfermedad de su hijo, el joven padre, desesperado a pesar de la negativa de su mujer tomó su escopeta y decidió bajarse de la casa para hacerle frente a la Bestia, sabía de antemano que no la iba a matar pero tomó el suficiente valor y descendió de la soga.
En tierra el joven se enfrentó en una lucha despiadada y dispareja con el animal que rabioso se le fue encima, entre ruidos, disparos y gruñidos en medio de la obscuridad, el horripilante Boob acabó con la vida del valiente joven a quien devoró con demasiadas ansias.



Al ver lo que ocurría con su compañero, la infeliz mujer dejó asegurado al niño atado en la tarima de la casa colgante y bajó para ayudar a su esposo, tomó la ensangrentada carabina y se fue acercando lentamente la fiera que estaba de espaldas, poco a poco se fue volteando la bestia para atacarla, la mujer valientemente levantó el arma y apuntó en dirección al cuerpo de la babeante bestia, apretó el gatillo del arma y ésta cayó como fulminada por un rayo.
Enseguida corrió a ver a su esposo cuyo cuerpo destrozado y ensangrentado yacía tirado entre las hojas de los árboles, lo abrazó de forma desesperada para reanimarlo, pero al ver que éste no respondía decidió tomar a su hijo y salir corriendo del lugar, dirigiéndose al poblado más cercano para pedir ayuda.


Asombrada la gente salió de sus casas para escuchar que la fiera había sido abatida por la mujer, aún temerosos por la noticia los pobladores resolvieron esperar a la mañana siguiente para acompañar a la mujer en busca de su esposo.
Muy temprano los hombres del pueblo fuertemente armados con sus carabinas se fueron acercando sigilosamente al “Ak’ab naj”, lo primero que vieron fue el cuerpo destrozado del hombre, en su intento de huida el animal fue dejando una línea de sangre que se adentraba en la tupida selva.
Muy decididos los hombres siguieron las huellas de la sangre y alcanzaron a llegar ante una semioculta gruta, en cuyo fondo encontraron el cadáver de una mujer en quien reconocieron el cuerpo de la curandera o bruja del pueblo que residía en los alrededores de la comunidad.
Los más viejos del pueblo aconsejaron como un escarmiento cortarle la cabeza y untarle sal, la cabeza la colocaron en el brocal de un antiguo poso en el mismo camino y que al paso del tiempo la gente fue conociendo al lugar como “Pol Winki” (cabeza de hombre) este pueblo, hoy existe con el nombre de Polinkín cercano entre Petcacab y Noh Bec, ahora son pueblos prósperos que conservan su historia y la alegría de sus habitantes.


martes, 25 de octubre de 2016

La leyenda de la "Ahorcada"



Ahora que se acerca el “Día de los Fieles Difuntos”, muchas personas narran conocidas historias de terror. Sin embargo, hoy presento una antigua leyenda, la cual no es tan popular y tiene su origen en un día 2 de noviembre. Es conocida como el caso de “la ahorcada de Izamal”.

Dicen que ocurrió en la ciudad de Izamal a principios del siglo pasado, y como suele pasar con algunas leyendas, tiene su origen en una tragedia.

Se cuenta que una joven viuda trabajaba en una tienda cercana a su casa como ayudante de bodega, para mantener a su pequeño hijo de tres años. Su marido había muerto un par de años atrás en un accidente, por lo que de la noche a la mañana la muchacha tuvo que hacerse cargo de su hijo, lo cual le costó mucho porque no tenía familiares que la ayudaran y nunca se llevó bien con la familia de su esposo.

Por si fuera poco, como nunca había trabajado su esfuerzo tuvo que ser mayor, sin embargo, los vecinos decían que maltrataba a su pequeño, que no lo cuidaba y siempre estaba en deplorables condiciones, pues andaba sucio, sin zapatos y a pesar de su corta edad no parecía importarle en lo más mínimo, porque a veces salía solo de su casa y deambulaba en la calle por horas con los peligros que eso representaba.



Tal y como se esperaba, pronto la tragedia llegó, ya que debido a su descuido el niño falleció quemado al caerle encima una olla de agua hirviendo. Tras el entierro del infante, la madre sufrió de tan fuertes remordimientos, que en menos de un mes apareció ahorcada en el solar de su humilde casa.

Los vecinos no dejaban de hablar sobre el lamentable final de esa familia, ya que en un lapso de dos años murió el joven matrimonio y su pequeño hijo.

La muerte del infante ocurrió un dos de noviembre, día de los finados, y se cuenta que por todo un año la casa permaneció abandonada, hasta que justo el día de la efemérides luctuosa del menor, los vecinos escucharon ruidos y voces en el interior de la vivienda, por lo que pensaron que a lo mejor ya habían rentado la casa, pero pronto se dieron cuenta que no fue así y de hecho el candado de la puerta aún permanecía intacto.



Estos fenómenos empezaron a repetirse en los siguientes años, desde la semana previa al día de muertos, y terminaba el día cuatro, es decir dos días después del aniversario de la muerte.

Cuando pasaron a vivir los nuevos inquilinos de la casa, éstos no sabían la tragedia ahí ocurrida, pero los fenómenos paranormales continuaban ocurriendo y se intensificaban, ya que veían la silueta de una mujer y escuchaban sus gritos de desesperación, como si quisiera ayudar a alguien.

También se escuchaban lamentos y sollozos de un niño, lo que  confirmó que se trataba de la misma mujer que por negligencia propició la muerte de su vástago.

Por muchos años, cada día de finados los vecinos de esa colonia tenían miedo y hasta hace un tiempo, en un viaje reciente a Izamal, una persona de edad me volvió a platicar este caso y recordó que en el año 2008 oyó rumores de que se continuaban escuchando los lamentos de esa mujer.


lunes, 24 de octubre de 2016

La espeluznante leyenda del "Huay Chivo"

Saludos a todos los lectores que nos leen.

Una de las leyendas más conocidas de la región que comprende la Península de Yucatán es la del "Huay Chivo", que narra la historia de un viejo hechicero con la habilidad de transformarse en un aterrador ente, mitad hombre, mitad chivo, después de haber vendido su alma al 'Kisín', expresión maya para referirse al diablo, así lo señalan las fuentes de los antiguos habitantes de los estados de Yucatán, Quintana Roo y Campeche.

La historia del Huay Chivo en la Península de Yucatán es muy similar a la de los Nahuales en Centroamérica y del centro de México, pues se trata también de personas que toman la forma de diversos animales a partir de un ritual de ofrecimiento. 


En los poblados del interior del estado es común escuchar diversas anécdotas sobre encuentros con esta entidad, se dice que si una persona se cruza en el mismo camino que él, debe desviar la mirada, de esta forma sentirá solamente un frío intenso y un mal olor, pero si lo mira, a las pocas horas presentará fiebres y malestares producto de “un mal aire”(el cual sólo se puede curar con las oraciones de un X´men o curandero) 

Se dice que el Huay Chivo se alimenta de las gallinas y el ganado de los pobladores y que habita en los más recónditos y oscuros lugares, como en los bosques y montes. Existe una muy conocida frase que advierte a todo caminante nocturno cuidarse de ser amante de la oscuridad, pues de tener contacto con él su maldad se dejará caer en su espíritu y en su descendencia. 


Para que un brujo pueda obtener la habilidad de transformarse es necesario que realice un rito oscuro, en el que ofrezca precisamente un chivo, después de una serie de procedimientos, el brujo se convierte en mitad hombre, mitad animal, con esta forma sale a asustar y matar animales.

La siguiente es una de muchas de esas leyendas que los ancianos cuentan algunas veces por las noches no sin antes persignarse...

Cuenta la leyenda, que en un pueblo existía un niño que desde muy pequeño tenia el don de conocer todas las propiedades de las plantas, y con sus poderes, podía curar a las personas. Pero su conocimiento era gracias al maligno.

Al crecer, se convirtió en el brujo del pueblo, pero un día se enamoró de una muchacha del pueblo, ella no le hacía caso, pues tenía miedo de él. La joven, vivía con sus padres y ayudaba a cuidar a sus chivos, con los que era muy feliz, pues jugaba y de divertía con ellos.



El brujo desesperado y loco de amor por ella, cuando se dio cuenta que era inútil, que no quería nada con él, hizo conjuros y pacto con el diablo, éste le pidió su alma a cambio de que cuando piense en la joven, se convertiría en una cabra para estar cerca de su amada.

Ese día recibió la visita del maligno en forma de un pájaro grande quién en lengua maya le preguntó que estaba enterado de qué era lo que más deseaba. 

En ese momento el brujo le asintió con la cabeza. El maligno le ofreció una pomada mágica que contenía en un frasco la cual debía de untarse sólo en los días martes o viernes en la medianoche. Para que pudiera funcionar dicha pomada debía de sacrificar un chivo e invocar el nombre del maligno durante la última luna llena del mes. Así lo hizo el joven una noche para que pudiera funcionar y convertirse en animal para ir a visitar a su joven amada. Realizó el ritual que le habían indicado esperando su oportunidad de convertirse en cabra.



El maligno lo convirtió pero en una bestia, las piernas de humanos y la otra mitad de chivo, esa atemorizante criatura en la cual estaba convertido en lugar de pasar desapercibido fue señalado poco a poco en su pueblo natal, de tener pacto con el diablo por las noches, de atacar a la gente que se cruzara en su camino, de que los pobladores le temieran, de que su joven amada huyera junto con su familia a otros lugares, finalmente la gente incendió su casa y el brujo escapó rumbo a las densas selvas del Mayab para no verlo nunca más en forma humana... 

Se cuenta que desde hace muchos años, todavía en las noches sale el Huay Chivo a buscar a su amada., aún se le puede ver en algunos pueblos lejanos de la Península.