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miércoles, 31 de julio de 2019

El Barco Fantasma de Cozumel




Cozumel, Q. Roo.- La historia del barco fantasma, fue transmitida de generación en generación, entre los pescadores de la  isla de las golondrinas (Cozumel), hay quienes aseguran haberlo visto, pero también hay quienes comentan que es una alucinación por consecuencia del cansancio, la historia comienza de la siguiente manera:


Cuando yo estaba más joven viví en Cozumel , comentó un hombre, nos íbamos de pesca por Punta Molas porque en aquellos años estaba muy solo, no había caminos y sólo se llegaba en lancha; la captura de pescados era muy buena, ahí  nos quedábamos dos o tres días porque estaba retirado, y luego regresábamos con las redes llenas.

 Nosotros ya sabíamos las historias que los pescadores viejos contaban de los misterios del mar, pero nunca nos había tocado ver una aparición ni nada. 




Estábamos ya  listos en la lancha para pescar, era muy de madrugada, cuando de repente se llenó de niebla, no se veía nada, teníamos un mal presentimiento pero ni mis compañeros ni yo pronunciamos palabras, estábamos muy asustados...

Así que nos quedamos quietos esperando a  que amaneciera, cuando salieron los primeros rayos del sol, "Paco", uno de mis acompañantes gritó: “¡Miren, miren, ahí hay un barco parado!”.

Al observarlo nos dimos cuenta que era un barco viejo, de los que utilizaban los españoles, estaba con las velas alzadas, no había viento y la embarcación no se movía, luego vimos como otro  banco de niebla, lo ocultó por unos instantes; cuando volvimos a tener visión, el barco ya no estaba.


Después del susto nos dirigimos a Cozumel, le contamos a los demás pescadores, algunos nos creyeron y otros no, entre los presentes había una persona ya grande de edad, que en sus mejores años se dedicaba a pescar, alzó la voz y nos dijo ¡Es un barco fantasma!...se hundió hace años y podría tratarse de un navío que fue víctima de los piratas de aquel tiempo.

Leyenda de Homero Adame


El Fantasma del doctor en la carretera




CANCÚN, Q. Roo.- Traileros y hasta automovilistas han sido testigos claves sobre apariciones fantasmales en tramos carreteros de la zona maya, donde dicen advertir la presencia de seres de ultratumba y escuchar voces tétricas, pidiendo auxilio.

Los hechos paranormales se han registrado en el periférico de la ciudad de Felipe Carrillo Puerto; en esa zona han surgido varias historias de fantasmas, pues siempre ha sido escenario de terribles accidentes.



Hace ya un tiempo, en el municipio se propagó la historia de un  trailero, comenzaba de la siguiente manera:

El conductor de un tráiler comentó que mientras transitaba ya muy de noche por la carretera de Felipe Carrillo Puerto, se encontró a un doctor en la orilla del pavimento, quien le pidió que le diera un aventón hasta casi la entrada del pueblo, por lo que el hombre aceptó.


“Empezamos a platicar, él vestía una bata blanca impecablemente limpia, antes de llegar a la ciudad, a la altura de un basurero, me pidió que detuviera el tráiler, porque se iba a bajar, le pregunté cuál era la razón por la que decidió quedarse en ese lugar tan oscuro y muy peligroso, con una voz tenebrosa, respondió: en el pueblo no me quieren me tienen prohibido la entrada".
El chofer comentó que tiempo después, al contar lo que le había ocurrido, una persona del pueblo le dijo que aquel médico, que había ayudado, llevaba mucho tiempo de haber fallecido. 

Esta misteriosa historia fue difundida a través de los años, junto con otras más; hay quienes aseguran que alguna vez vieron deambular por ahí espíritus en la obscuridad de la noche. 


Relato de Manuel Cen Balam 

jueves, 6 de septiembre de 2018

La leyenda de la Procesión de las ánimas




Todavía no he podido olvidar del viejo Puntarenas una extraña leyenda que mi abuelita en la tertulia familiar, nos contara un día a sus nietos una tarde de lluvia.

Hoy, evocando su recuerdo muy querido para mí, he venido a recordar los tristes pasajes de ese cuento de superstición, que tanto miedo nos causó a la hora de irnos a dormir.

Contaba la abuelita que ella todavía pudo conocer, aunque ya muy anciana, a doña Manuelita Canales, la persona más importante de esta historia, la cual debió acontecer muy a principio del siglo que pasó.

Doña Manuelita era una santa mujer; sumisa a su esposo don Camilo Briceño, bastante mayor para ella, tenía el puesto de Guarda nocturno en la antigua casa de Aduana y Agencia de Barcos “Ansaldo y Co”. No tenían hijos pero aún así eran muy felices.

Sin embargo esta felicidad vino a menos, y el asunto casi le cuesta la vida a doña Manuelita, que se vio en alitas de cucaracha para que no se fuera al hueco. Y el motivo lo ocacionó la extraña y disparatada ocurrencia que el matrimonio tuvo de variar los métodos de vida que normalmente tienen los cristianos en todo el mundo.

Figúrese -nos decía la abuelita- que como el trabajo del marido era solo de noche, resolvieron variar los tiempos de comida y también los demás menesteres de un hogar corriente. De esta suerte, a las cinco de la tarde se levantaban de la cama, tomaban su desayuno, y en tanto don Camilo se iba a su trabajo, su mujer a sus quehaceres domésticos cotidianos, que antes solía hacer de día.

La gente gozaba con ellos, pero como eran tan buenos, nadie se metía a molestarlos y hay la iban pasando, ni envidiosos ni envidiados como dijo el poeta.

A las once de la noche le llevaba a su marido el almuerzo, a las tres de la madrugada un cafecito caliente con chilasquilas bien fritas, a las seis lo esperaba a comer y las ocho de la mañana se acostaban a dormir.

Así pasaron algunos meses y cuando ya se iba haciendo un hábito en ellos ese cambio en sus costumbres, he aquí que vino a ocurrirles lo siguiente:

Estaba doña Manuelita como a las doce de la noche un poco apurada en el lavado, restregando un poco de ropa en el patio, cuando oyó en dirección de la calle un rumor de gente rezando.

Extrañada y curiosa, salió a la puerta en el preciso momento que pasaba frente a su casa una procesión de gentes enlutadas. Iban rezando, llevando una cruz pequeña en una mano y en la otra una vela de esperma o de semillas de higuerilla, que eran las candelas de antaño.

Al cerrar su puerta una de aquellas personas le dijo tome, y le entregó una candelita.

Como estaba tan ocupada, distraídamente puso la vela por ahí un momento en un rinconcito atrás del baúl y se fue a hacer sus quehaceres. Dos días después volvió a ocurrir lo mismo y también una tercera y cuarta vez, y como en la primera ocasión, le entregaban la velita y ella la guardaba en el mismo rincón.

Un día amaneció, o mejor dicho atardeció enferma doña Manuelita y su marido la llevó al médico, pero como pasaba el tiempo y las medicinas no le hacían bien y estando sumamente delicada de salud, por consejo de las amistades don Camilo la llevó al sacerdote para que la confesara “por si acaso”.

En realidad doña Manuelita estaba muy malita y el señor Cura creyó más conveniente suministrarle los Santos Oleos a fin de que en su ausencia no fuera a morir en pecado mortal.

Como el aposento estaba un poco oscuro pidió a una vecina que estaba ahí una vela, pero no encontrándose una a mano, le preguntaron a la enferma por el lugar donde solía guardarlas corrientemente, a lo cual ella señaló con el dedo el sitio donde tenía las que le habían regalado anteriormente en las procesiones.

La vecina hizo lo que se le ordenó, pero no encontró nada.

Aquí solo hay unos “huesitos” dijo y la ropa recién lavada de la señora.

Extrañado el señor Cura tomó en sus manos uno de aquellos huesos y al comprobar que eran humanos, se horrorizó y tirándolo a un lado hizo la señal de la cruz y se santiguo.

Sin poder explicarse aquello, el sacerdote procedió de inmediato a confesar a la enferma revelando ésta la rara procedencia de esas piezas humanas. Explicando luego su caso.

Manuela, le dijo, no puedo absolverte en nombre de Dios, Nuestro Señor, si no vas al cementerio a devolver eso.

Ya ve doña Manuelita, lo que le pasa por variar sus costumbres. Esa procesión que Ud. vio pasar es la procesión de las ánimas benditas, que salen todos lo lunes, a las doce de la noche y mientras no devuelva esos huesos las ánimas le estarán inquietando siempre y no podrá vivir o morir tranquila. Levántese como pueda y vaya al cementerio a enterrarlas y que Dios le dé fuerzas.

Gran revuelo causó eso entre el vecindario y una señora ya muy mayor le aconsejó a la enferma que se hiciera acompañar por dos niñitos, porque eso le ayudaría mucho para conseguir indulgencia. Doña Manuelita hizo todo lo que le aconsejaron y como en realidad ella era una buena mujer, no faltaron personas caritativas que le acompañaron en su triste misión al camposanto.

Y dicen algunos, que estuvieron presentes a la hora de enterrar los despojos que cuando echaba el último puñado de arena se escuchó una voz de ultratumba perdonándola.

viernes, 10 de agosto de 2018

Los Aluxes y el enano de Uxmal.



Los Aluxes



Los aluxes son seres pequeños, creados antiguamente con barro virgen que debían dejarse en lugares ocultos para proteger. Los aluxes (se pronuncia alushes), tenían un vínculo muy fuerte con su creador. Una vez que eran elaborados, se les hacía oraciones y ofrendas para que cobraran vida.

Los aluxes tenían la particularidad de ser fieles con sus dueños y traviesos con sus desconocidos. Cuando las propiedades de los creadores originales pasaban en manos de otros propietarios, los aluxes se hacían visibles para asustar a los niños. Para complacerlos, los nuevos dueños tenían que regalarles comida, cigarrillos, miel o pozol.

En la actualidad, los aluxes todavía cuidan las tierras de los pueblos mayas. Algunos ejemplares originales se encuentran en los cenotes de Dzitnup y Samulá, cerca de Valladolid. Sin embargo, existe la creencia de que los aluxes salen al mundo como seres de luz. Pocas personas los ven porque son hábiles y ligeros como el viento. Si los sabes respetar, ellos protegerán de ti y cuidarán tus propiedades.   



El Enano de Uxmal.



Uxmal se pronuncia “ushmal”. Cuenta la leyenda que hace mucho tiempo vivía en una ciudad maya una anciana mujer que trabajaba en el oráculo de la ciudad. Como no podía tener hijos, pidió al Dios Chic Chan que buscara el cascarón de una tortuga gigante. Unos meses más tarde nació un enanito color verde con el pelo rojo.

Un día el enanito decidió fabricar una jícara muy grande, que le serviría como especie de sonaja. La profecía decía que aquel que tocara un instrumento similar, cuyo sonido fuera escuchado en el Mayab, sería convertido en el nuevo rey. Sin embargo, el rey que ocupaba el trono se enfureció y retó al enanito a someterse a un duelo.

El rey le puso tres pruebas. En la primera, le pidió al enano que le dijera el número total de árboles en su palacio. El enano acertó: cien mil y dos veces setenta y tres. La segunda prueba consistió en traerle un guajolote macho para que pusiera huevos. Al día siguiente, el enano le trajo a un hombre con apariencia de estar embarazado, para probar que era imposible hacer lo mismo con el guajolote. Los jueces lo dieron por ganador de la prueba. En la tercera prueba, a Saiya se le colocaría una especie de nuez dura sobre la cabeza y ésta sería quebrada con una punta de lanza. No sólo acertó a la prueba, sino que el enano le pidió que el rey se sometiese al mismo experimento. El rey por soberbia no sobrevivió. Y así, el enanito fue proclamado rey.

Cuando el enano fue rey pudo construir el famoso templo “la casa del gobernador” y una casa para su madre que llamó “la casa de la anciana madre”. Ambas construcciones se pueden apreciar en Uxmal.

jueves, 27 de octubre de 2016

La leyenda del monstruo 'Boob'


Una maldición hizo que se trasformara la mujer en horripilante bestia humana para comerse a los hombres que se atrevían a desafiar su presencia en la selva, era la bruja a quien el pueblo no quería ver más por la cantidad de sus maldades.
Camino a un pueblo antiguo nos topamos con un noble anciano quien sabedor de leyendas nos contó esta terrible historia del horripilante y monstruoso animal que camina en dos patas y de largas garras, el “come hombres” como le dice, se apareció durante un buen tiempo por las noches de luna llena en las apacibles selvas de la zona maya.



En los alrededores del pueblo donde vive el noble anciano y bajo las sobras de un frondoso árbol de yaxché, el viejito, narra con detalles esta asombrosa y macabra leyenda que entrelazan la realidad con la fantasía y el miedo a lo desconocido.
A la Bestia a quien llamaremos –BOOB- fue producto de una maldición del Ak’ab Naj. El anciano la describe como una monumental bestia de enormes colmillos y pelos de punta que le cubre todo el cuerpo y con el hocico babeante.
El embrujo o la maldición de esta mujer que habitó en la más espesura de la selva -la casa de la noche- en un tramo antiguo con dirección a Payo Obispo, conocido como Tzuk Ha’as, acabó de forma trágica su muerte.



El feroz animal devoraba con verdadera saña a todo aquel viajero que para su mala suerte le entrara la noche por ese camino escabroso, por lo que conociendo lo que les esperaba apresuraban el paso bajo la enorme selva para buscar salvar sus vidas.
Toda persona que se atreviera a cruzar por esa ruta tendría que pensarlo varias veces, de tal manera que aprovechara al máximo la luz del día para cruzar esa zona peligrosa, cabe comentar que la horripilante bestia solo devoraba a los hombres y no a las mujeres.
Ante este persistente peligro, los temerosos pobladores prefirieron construir una enorme casa hecha de huano y palos a una altura ocho metros sobre las ramas de un árbol de zapote con enorme tablado para que ahí pudieran descansar los viajeros.
Para subir a la choza utilizaban una cuerda, de tal modo que cuando ya todos estaban arriba, se recogía lentamente la soga permaneciendo completamente aislados del piso, a la cabaña le llamaron “Ak’ab Naj”.
Los caminantes apresuraban el paso para tratar de llegar a tiempo a su destino antes que les cayera la noche, al pernoctar ahí se escuchaban desde lo alto los espeluznantes alaridos de la bestia, furiosa y hambrienta de carne humana.



Así trascurría el tiempo en las noches de luna llena los aullidos del animal se escuchaban en toda la selva, los animales corrían aterrados para protegerse de este ser, mitad hombre, mitad animal.
Los más atrevidos cazadores desafiado el miedo se armaban de valor, pero por más que intentaron acabarlo, ningún tipo de arma le hacía daño a la bestia, los más famosos sabios del pueblo consultaron el “Ah’kín” (culto solar). Los sacerdotes coincidieron en que solo una mujer valiente podría destruir al terrible monstruo.
Entonces era una noche tétrica cuando un joven matrimonio con un hijo en brazos y enfermo, se dirigían a Payo Obispo en busca de un médico para sanarlo, sin mediar el peligro apresuraron el paso pero les gano la obscuridad en el camino, sabiendo del peligro que les acechaba decidieron que lo mejor era pasar la noche en el “Ak’ab Naj”, para ello primero subió la mujer y después el joven con el niño en brazos, ya una vez instalados en el tablado de la casa se dispusieron a descansar.
Al poco tiempo la pareja comenzó a escuchar los rugidos del animal, el niño se asustó demasiado y comenzó a llorar, el llanto del menor llamó la atención de la bestia quien olfateo la carne humana y enfurecido por la altura agrandó sus aullidos mientras que el niño lloraba más insistentemente.
Sabiendo del peligro por la enfermedad de su hijo, el joven padre, desesperado a pesar de la negativa de su mujer tomó su escopeta y decidió bajarse de la casa para hacerle frente a la Bestia, sabía de antemano que no la iba a matar pero tomó el suficiente valor y descendió de la soga.
En tierra el joven se enfrentó en una lucha despiadada y dispareja con el animal que rabioso se le fue encima, entre ruidos, disparos y gruñidos en medio de la obscuridad, el horripilante Boob acabó con la vida del valiente joven a quien devoró con demasiadas ansias.



Al ver lo que ocurría con su compañero, la infeliz mujer dejó asegurado al niño atado en la tarima de la casa colgante y bajó para ayudar a su esposo, tomó la ensangrentada carabina y se fue acercando lentamente la fiera que estaba de espaldas, poco a poco se fue volteando la bestia para atacarla, la mujer valientemente levantó el arma y apuntó en dirección al cuerpo de la babeante bestia, apretó el gatillo del arma y ésta cayó como fulminada por un rayo.
Enseguida corrió a ver a su esposo cuyo cuerpo destrozado y ensangrentado yacía tirado entre las hojas de los árboles, lo abrazó de forma desesperada para reanimarlo, pero al ver que éste no respondía decidió tomar a su hijo y salir corriendo del lugar, dirigiéndose al poblado más cercano para pedir ayuda.


Asombrada la gente salió de sus casas para escuchar que la fiera había sido abatida por la mujer, aún temerosos por la noticia los pobladores resolvieron esperar a la mañana siguiente para acompañar a la mujer en busca de su esposo.
Muy temprano los hombres del pueblo fuertemente armados con sus carabinas se fueron acercando sigilosamente al “Ak’ab naj”, lo primero que vieron fue el cuerpo destrozado del hombre, en su intento de huida el animal fue dejando una línea de sangre que se adentraba en la tupida selva.
Muy decididos los hombres siguieron las huellas de la sangre y alcanzaron a llegar ante una semioculta gruta, en cuyo fondo encontraron el cadáver de una mujer en quien reconocieron el cuerpo de la curandera o bruja del pueblo que residía en los alrededores de la comunidad.
Los más viejos del pueblo aconsejaron como un escarmiento cortarle la cabeza y untarle sal, la cabeza la colocaron en el brocal de un antiguo poso en el mismo camino y que al paso del tiempo la gente fue conociendo al lugar como “Pol Winki” (cabeza de hombre) este pueblo, hoy existe con el nombre de Polinkín cercano entre Petcacab y Noh Bec, ahora son pueblos prósperos que conservan su historia y la alegría de sus habitantes.


lunes, 24 de octubre de 2016

La espeluznante leyenda del "Huay Chivo"

Saludos a todos los lectores que nos leen.

Una de las leyendas más conocidas de la región que comprende la Península de Yucatán es la del "Huay Chivo", que narra la historia de un viejo hechicero con la habilidad de transformarse en un aterrador ente, mitad hombre, mitad chivo, después de haber vendido su alma al 'Kisín', expresión maya para referirse al diablo, así lo señalan las fuentes de los antiguos habitantes de los estados de Yucatán, Quintana Roo y Campeche.

La historia del Huay Chivo en la Península de Yucatán es muy similar a la de los Nahuales en Centroamérica y del centro de México, pues se trata también de personas que toman la forma de diversos animales a partir de un ritual de ofrecimiento. 


En los poblados del interior del estado es común escuchar diversas anécdotas sobre encuentros con esta entidad, se dice que si una persona se cruza en el mismo camino que él, debe desviar la mirada, de esta forma sentirá solamente un frío intenso y un mal olor, pero si lo mira, a las pocas horas presentará fiebres y malestares producto de “un mal aire”(el cual sólo se puede curar con las oraciones de un X´men o curandero) 

Se dice que el Huay Chivo se alimenta de las gallinas y el ganado de los pobladores y que habita en los más recónditos y oscuros lugares, como en los bosques y montes. Existe una muy conocida frase que advierte a todo caminante nocturno cuidarse de ser amante de la oscuridad, pues de tener contacto con él su maldad se dejará caer en su espíritu y en su descendencia. 


Para que un brujo pueda obtener la habilidad de transformarse es necesario que realice un rito oscuro, en el que ofrezca precisamente un chivo, después de una serie de procedimientos, el brujo se convierte en mitad hombre, mitad animal, con esta forma sale a asustar y matar animales.

La siguiente es una de muchas de esas leyendas que los ancianos cuentan algunas veces por las noches no sin antes persignarse...

Cuenta la leyenda, que en un pueblo existía un niño que desde muy pequeño tenia el don de conocer todas las propiedades de las plantas, y con sus poderes, podía curar a las personas. Pero su conocimiento era gracias al maligno.

Al crecer, se convirtió en el brujo del pueblo, pero un día se enamoró de una muchacha del pueblo, ella no le hacía caso, pues tenía miedo de él. La joven, vivía con sus padres y ayudaba a cuidar a sus chivos, con los que era muy feliz, pues jugaba y de divertía con ellos.



El brujo desesperado y loco de amor por ella, cuando se dio cuenta que era inútil, que no quería nada con él, hizo conjuros y pacto con el diablo, éste le pidió su alma a cambio de que cuando piense en la joven, se convertiría en una cabra para estar cerca de su amada.

Ese día recibió la visita del maligno en forma de un pájaro grande quién en lengua maya le preguntó que estaba enterado de qué era lo que más deseaba. 

En ese momento el brujo le asintió con la cabeza. El maligno le ofreció una pomada mágica que contenía en un frasco la cual debía de untarse sólo en los días martes o viernes en la medianoche. Para que pudiera funcionar dicha pomada debía de sacrificar un chivo e invocar el nombre del maligno durante la última luna llena del mes. Así lo hizo el joven una noche para que pudiera funcionar y convertirse en animal para ir a visitar a su joven amada. Realizó el ritual que le habían indicado esperando su oportunidad de convertirse en cabra.



El maligno lo convirtió pero en una bestia, las piernas de humanos y la otra mitad de chivo, esa atemorizante criatura en la cual estaba convertido en lugar de pasar desapercibido fue señalado poco a poco en su pueblo natal, de tener pacto con el diablo por las noches, de atacar a la gente que se cruzara en su camino, de que los pobladores le temieran, de que su joven amada huyera junto con su familia a otros lugares, finalmente la gente incendió su casa y el brujo escapó rumbo a las densas selvas del Mayab para no verlo nunca más en forma humana... 

Se cuenta que desde hace muchos años, todavía en las noches sale el Huay Chivo a buscar a su amada., aún se le puede ver en algunos pueblos lejanos de la Península.  

jueves, 19 de noviembre de 2015

La leyenda del Boob (Leyenda Maya)

El embrujo de la Bestia (pintura de Armando Jimenez)
El Boob

Una maldición hizo que se trasformara la mujer en horripilante bestia humana para comerse a los hombres que se atrevían a desafiar su presencia en la selva, era la bruja a quien el pueblo no quería ver más por la cantidad de sus maldades.
Camino a un pueblo antiguo nos topamos con un noble anciano quien sabedor de leyendas nos contó esta terrible historia del horripilante y monstruoso animal que camina en dos patas y de largas garras, el “come hombres” como le dice, se apareció durante un buen tiempo por las noches de luna llena en las apacibles selvas de la zona maya.
En los alrededores del pueblo donde vive el noble anciano y bajo las sobras de un frondoso árbol de yaxché, el viejito, narra con detalles esta asombrosa y macabra leyenda que entrelazan la realidad con la fantasía y el miedo a lo desconocido.
A la Bestia a quien llamaremos –BOOB- fue producto de una maldición del Ak’ab Naj. El anciano la describe como una monumental bestia de enormes colmillos y pelos de punta que le cubre todo el cuerpo y con el hocico babeante.
El embrujo o la maldición de esta mujer que habitó en la más espesura de la selva -la casa de la noche- en un tramo antiguo con dirección a Payo Obispo, conocido como Tzuk Ha’as, acabó de forma trágica su muerte.
El feroz animal devoraba con verdadera saña a todo aquel viajero que para su mala suerte le entrara la noche por ese camino escabroso, por lo que conociendo lo que les esperaba apresuraban el paso bajo la enorme selva para buscar salvar sus vidas.


Toda persona que se atreviera a cruzar por esa ruta tendría que pensarlo varias veces, de tal manera que aprovechara al máximo la luz del día para cruzar esa zona peligrosa, cabe comentar que la horripilante bestia solo devoraba a los hombres y no a las mujeres.
Ante este persistente peligro, los temerosos pobladores prefirieron construir una enorme casa hecha de huano y palos a una altura ocho metros sobre las ramas de un árbol de zapote con enorme tablado para que ahí pudieran descansar los viajeros.
Para subir a la choza utilizaban una cuerda, de tal modo que cuando ya todos estaban arriba, se recogía lentamente la soga permaneciendo completamente aislados del piso, a la cabaña le llamaron “Ak’ab Naj”.
Los caminantes apresuraban el paso para tratar de llegar a tiempo a su destino antes que les cayera la noche, al pernoctar ahí se escuchaban desde lo alto los espeluznantes alaridos de la bestia, furiosa y hambrienta de carne humana.
Así trascurría el tiempo en las noches de luna llena los aullidos del animal se escuchaban en toda la selva, los animales corrían aterrados para protegerse de este ser, mitad hombre, mitad animal.
Los más atrevidos cazadores desafiado el miedo se armaban de valor, pero por más que intentaron acabarlo, ningún tipo de arma le hacía daño a la bestia, los más famosos sabios del pueblo consultaron el “Ah’kín” (culto solar). Los sacerdotes coincidieron en que solo una mujer valiente podría destruir al terrible monstruo.
Entonces era una noche tétrica cuando un joven matrimonio con un hijo en brazos y enfermo, se dirigían a Payo Obispo en busca de un médico para sanarlo, sin mediar el peligro apresuraron el paso pero les gano la obscuridad en el camino, sabiendo del peligro que les acechaba decidieron que lo mejor era pasar la noche en el “Ak’ab Naj”, para ello primero subió la mujer y después el joven con el niño en brazos, ya una vez instalados en el tablado de la casa se dispusieron a descansar.


Al poco tiempo la pareja comenzó a escuchar los rugidos del animal, el niño se asustó demasiado y comenzó a llorar, el llanto del menor llamó la atención de la bestia quien olfateo la carne humana y enfurecido por la altura agrandó sus aullidos mientras que el niño lloraba más insistentemente.
Sabiendo del peligro por la enfermedad de su hijo, el joven padre, desesperado a pesar de la negativa de su mujer tomó su escopeta y decidió bajarse de la casa para hacerle frente a la Bestia, sabía de antemano que no la iba a matar pero tomó el suficiente valor y descendió de la soga.
En tierra el joven se enfrentó en una lucha despiadada y dispareja con el animal que rabioso se le fue encima, entre ruidos, disparos y gruñidos en medio de la obscuridad, el horripilante Boob acabó con la vida del valiente joven a quien devoró con demasiadas ansias.


Al ver lo que ocurría con su compañero, la infeliz mujer dejó asegurado al niño atado en la tarima de la casa colgante y bajó para ayudar a su esposo, tomó la ensangrentada carabina y se fue acercando lentamente la fiera que estaba de espaldas, poco a poco se fue volteando la bestia para atacarla, la mujer valientemente levantó el arma y apuntó en dirección al cuerpo de la babeante bestia, apretó el gatillo del arma y ésta cayó como fulminada por un rayo.
Enseguida corrió a ver a su esposo cuyo cuerpo destrozado y ensangrentado yacía tirado entre las hojas de los árboles, lo abrazó de forma desesperada para reanimarlo, pero al ver que éste no respondía decidió tomar a su hijo y salir corriendo del lugar, dirigiéndose al poblado más cercano para pedir ayuda.
Asombrada la gente salió de sus casas para escuchar que la fiera había sido abatida por la mujer, aún temerosos por la noticia los pobladores resolvieron esperar a la mañana siguiente para acompañar a la mujer en busca de su esposo.


Muy temprano los hombres del pueblo fuertemente armados con sus carabinas se fueron acercando sigilosamente al “Ak’ab naj”, lo primero que vieron fue el cuerpo destrozado del hombre, en su intento de huida el animal fue dejando una línea de sangre que se adentraba en la tupida selva.
Muy decididos los hombres siguieron las huellas de la sangre y alcanzaron a llegar ante una semioculta gruta, en cuyo fondo encontraron el cadáver de una mujer en quien reconocieron el cuerpo de la curandera o bruja del pueblo que residía en los alrededores de la comunidad.
Los más viejos del pueblo aconsejaron como un escarmiento cortarle la cabeza y untarle sal, la cabeza la colocaron en el brocal de un antiguo poso en el mismo camino y que al paso del tiempo la gente fue conociendo al lugar como “Pol Winki” (cabeza de hombre) este pueblo, hoy existe con el nombre de Polinkín cercano entre Petcacab y Noh Bec, ahora son pueblos prósperos que conservan su historia y la alegría de sus habitantes.