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viernes, 31 de mayo de 2019

La leyenda de la "Mujer Maldita" de Hunucma.




Hace unos meses me platicaron en Hunucmá sobre el fantasma de la “mujer maldita”, pues afirman que la han visto deambular y escuchar sus lamentos en varias calles de la población, cerca de donde tenía su domicilio en vida.

Cuenta la gente antigua del poblado que hace muchos años vivió en esta villa, hoy denominada ciudad, una mujer muy mala, cuyo daño quizás hasta la fecha esté pagando en el infierno.

Según se afirma, era una mujer que no tenía corazón, aunque era muy guapa, decían que no era de Hunucmá, sino del centro del país, pero que desde niña había vivido en la villa.

Durante su adolescencia fue una joven digamos “normal”, pero conoció a un muchacho del cual se enamoró perdidamente, sólo que él era muy mujeriego, y a pesar de que las amigas de ella se lo advirtieron, se le entregó a cambio de la promesa de que pronto se casarían.

Al poco tiempo la joven quedó embarazada y cuando con toda ilusión le fue a darle la noticia a su amado, éste no sólo no cumplió con casarse con ella, sino que le dijo que todo era culpa de ella y que no respondería en lo más mínimo por una criatura que a lo mejor ni era de él.



Sin duda que este tipo era todo un sinvergüenza, pero lejos estaba todavía de saber qué tanto perjudicaría con su actitud a la joven, quien desde ese momento se volvió muy amargada y agresiva con todos, hasta con su papás, que a pesar de todo la apoyaban.

Juró matar a su bebé
De hecho, un joven matrimonio que no podía tener hijos se ofreció para atender a la criatura que en unos meses vendría a este mundo, pero ella no solo se rehusó sino que juró que apenas naciera el niño lo mataría con sus propias manos, pues tenía sangre de un amor maldito.

Durante todo el embarazo ella continuó aferrada a esa macabra idea, y de nada sirvió que sus tíos, otros familiares e incluso el párroco del pueblo fueran a verla para hacerle entender que estaba mal lo que pensaba.

A pesar de ello, sus papás no perdían la esperanza de que al nacer la criatura, ella cambiaría de idea, sabían que probablemente no lograrían convencerla de quedarse con el niño, pero al menos lo podrían adoptar y evitar que esa mujer de corazón envenenado le hiciera ningún daño.



Transcurrió el tiempo y ocurrió lo que tenía que pasar. Una mañana del mes de junio empezó a sufrir de intensos dolores en el vientre, por lo que llamaron a la partera, la cual vivía cerca de ahí.

La muchacha sin corazón dio a luz a una niña, la cual nació sin ningún problema, era muy bella y los abuelos quedaron de inmediato encantados con la criatura.


La joven, extenuada, se quedó dormida todo ese día pero al amanecer, cuando los papás entraron a su cuarto para ver cómo estaba, descubrieron una escena que les hizo pegar un grito a ambos.

Cumplió su promesa
Su hija ya había despertado y cumplido su promesa: estranguló con sus propias manos a la inocente bebé y la había tirado a un cesto de basura que estaba junto a su tocador.

Sus padres no daban crédito ante la espantosa escena, ya no había nada qué hacer, el cuerpo de la niña estaba rígido y frío, ya tenía algunas horas de haber acontecido ese crimen.

La cosa no paró ahí, era tal la maldad de esa joven por lo que le había hecho ese muchacho, que cuando se enteró de que la hermana del joven se había embarazado, como pudo entró a casa de ésta pocos días después de que diera a luz para estrangular también a ese inocente bebé.



La muchacha sin corazón fue internada en un manicomio en Mérida, pero por años la gente que pasaba por la casa donde ocurrieron los crímenes decía que se escuchaban los llantos de los niños y de esa joven, conocida como “la mujer maldita”, de quien se afirma, al morir, empezó a manifestarse como alma en pena pidiendo perdón por lo que hizo.

DERECHOS RESERVADOS JORGE MORENO/ GRUPO SIPSE


jueves, 6 de septiembre de 2018

La leyenda de la Procesión de las ánimas




Todavía no he podido olvidar del viejo Puntarenas una extraña leyenda que mi abuelita en la tertulia familiar, nos contara un día a sus nietos una tarde de lluvia.

Hoy, evocando su recuerdo muy querido para mí, he venido a recordar los tristes pasajes de ese cuento de superstición, que tanto miedo nos causó a la hora de irnos a dormir.

Contaba la abuelita que ella todavía pudo conocer, aunque ya muy anciana, a doña Manuelita Canales, la persona más importante de esta historia, la cual debió acontecer muy a principio del siglo que pasó.

Doña Manuelita era una santa mujer; sumisa a su esposo don Camilo Briceño, bastante mayor para ella, tenía el puesto de Guarda nocturno en la antigua casa de Aduana y Agencia de Barcos “Ansaldo y Co”. No tenían hijos pero aún así eran muy felices.

Sin embargo esta felicidad vino a menos, y el asunto casi le cuesta la vida a doña Manuelita, que se vio en alitas de cucaracha para que no se fuera al hueco. Y el motivo lo ocacionó la extraña y disparatada ocurrencia que el matrimonio tuvo de variar los métodos de vida que normalmente tienen los cristianos en todo el mundo.

Figúrese -nos decía la abuelita- que como el trabajo del marido era solo de noche, resolvieron variar los tiempos de comida y también los demás menesteres de un hogar corriente. De esta suerte, a las cinco de la tarde se levantaban de la cama, tomaban su desayuno, y en tanto don Camilo se iba a su trabajo, su mujer a sus quehaceres domésticos cotidianos, que antes solía hacer de día.

La gente gozaba con ellos, pero como eran tan buenos, nadie se metía a molestarlos y hay la iban pasando, ni envidiosos ni envidiados como dijo el poeta.

A las once de la noche le llevaba a su marido el almuerzo, a las tres de la madrugada un cafecito caliente con chilasquilas bien fritas, a las seis lo esperaba a comer y las ocho de la mañana se acostaban a dormir.

Así pasaron algunos meses y cuando ya se iba haciendo un hábito en ellos ese cambio en sus costumbres, he aquí que vino a ocurrirles lo siguiente:

Estaba doña Manuelita como a las doce de la noche un poco apurada en el lavado, restregando un poco de ropa en el patio, cuando oyó en dirección de la calle un rumor de gente rezando.

Extrañada y curiosa, salió a la puerta en el preciso momento que pasaba frente a su casa una procesión de gentes enlutadas. Iban rezando, llevando una cruz pequeña en una mano y en la otra una vela de esperma o de semillas de higuerilla, que eran las candelas de antaño.

Al cerrar su puerta una de aquellas personas le dijo tome, y le entregó una candelita.

Como estaba tan ocupada, distraídamente puso la vela por ahí un momento en un rinconcito atrás del baúl y se fue a hacer sus quehaceres. Dos días después volvió a ocurrir lo mismo y también una tercera y cuarta vez, y como en la primera ocasión, le entregaban la velita y ella la guardaba en el mismo rincón.

Un día amaneció, o mejor dicho atardeció enferma doña Manuelita y su marido la llevó al médico, pero como pasaba el tiempo y las medicinas no le hacían bien y estando sumamente delicada de salud, por consejo de las amistades don Camilo la llevó al sacerdote para que la confesara “por si acaso”.

En realidad doña Manuelita estaba muy malita y el señor Cura creyó más conveniente suministrarle los Santos Oleos a fin de que en su ausencia no fuera a morir en pecado mortal.

Como el aposento estaba un poco oscuro pidió a una vecina que estaba ahí una vela, pero no encontrándose una a mano, le preguntaron a la enferma por el lugar donde solía guardarlas corrientemente, a lo cual ella señaló con el dedo el sitio donde tenía las que le habían regalado anteriormente en las procesiones.

La vecina hizo lo que se le ordenó, pero no encontró nada.

Aquí solo hay unos “huesitos” dijo y la ropa recién lavada de la señora.

Extrañado el señor Cura tomó en sus manos uno de aquellos huesos y al comprobar que eran humanos, se horrorizó y tirándolo a un lado hizo la señal de la cruz y se santiguo.

Sin poder explicarse aquello, el sacerdote procedió de inmediato a confesar a la enferma revelando ésta la rara procedencia de esas piezas humanas. Explicando luego su caso.

Manuela, le dijo, no puedo absolverte en nombre de Dios, Nuestro Señor, si no vas al cementerio a devolver eso.

Ya ve doña Manuelita, lo que le pasa por variar sus costumbres. Esa procesión que Ud. vio pasar es la procesión de las ánimas benditas, que salen todos lo lunes, a las doce de la noche y mientras no devuelva esos huesos las ánimas le estarán inquietando siempre y no podrá vivir o morir tranquila. Levántese como pueda y vaya al cementerio a enterrarlas y que Dios le dé fuerzas.

Gran revuelo causó eso entre el vecindario y una señora ya muy mayor le aconsejó a la enferma que se hiciera acompañar por dos niñitos, porque eso le ayudaría mucho para conseguir indulgencia. Doña Manuelita hizo todo lo que le aconsejaron y como en realidad ella era una buena mujer, no faltaron personas caritativas que le acompañaron en su triste misión al camposanto.

Y dicen algunos, que estuvieron presentes a la hora de enterrar los despojos que cuando echaba el último puñado de arena se escuchó una voz de ultratumba perdonándola.

viernes, 10 de agosto de 2018

Los Aluxes y el enano de Uxmal.



Los Aluxes



Los aluxes son seres pequeños, creados antiguamente con barro virgen que debían dejarse en lugares ocultos para proteger. Los aluxes (se pronuncia alushes), tenían un vínculo muy fuerte con su creador. Una vez que eran elaborados, se les hacía oraciones y ofrendas para que cobraran vida.

Los aluxes tenían la particularidad de ser fieles con sus dueños y traviesos con sus desconocidos. Cuando las propiedades de los creadores originales pasaban en manos de otros propietarios, los aluxes se hacían visibles para asustar a los niños. Para complacerlos, los nuevos dueños tenían que regalarles comida, cigarrillos, miel o pozol.

En la actualidad, los aluxes todavía cuidan las tierras de los pueblos mayas. Algunos ejemplares originales se encuentran en los cenotes de Dzitnup y Samulá, cerca de Valladolid. Sin embargo, existe la creencia de que los aluxes salen al mundo como seres de luz. Pocas personas los ven porque son hábiles y ligeros como el viento. Si los sabes respetar, ellos protegerán de ti y cuidarán tus propiedades.   



El Enano de Uxmal.



Uxmal se pronuncia “ushmal”. Cuenta la leyenda que hace mucho tiempo vivía en una ciudad maya una anciana mujer que trabajaba en el oráculo de la ciudad. Como no podía tener hijos, pidió al Dios Chic Chan que buscara el cascarón de una tortuga gigante. Unos meses más tarde nació un enanito color verde con el pelo rojo.

Un día el enanito decidió fabricar una jícara muy grande, que le serviría como especie de sonaja. La profecía decía que aquel que tocara un instrumento similar, cuyo sonido fuera escuchado en el Mayab, sería convertido en el nuevo rey. Sin embargo, el rey que ocupaba el trono se enfureció y retó al enanito a someterse a un duelo.

El rey le puso tres pruebas. En la primera, le pidió al enano que le dijera el número total de árboles en su palacio. El enano acertó: cien mil y dos veces setenta y tres. La segunda prueba consistió en traerle un guajolote macho para que pusiera huevos. Al día siguiente, el enano le trajo a un hombre con apariencia de estar embarazado, para probar que era imposible hacer lo mismo con el guajolote. Los jueces lo dieron por ganador de la prueba. En la tercera prueba, a Saiya se le colocaría una especie de nuez dura sobre la cabeza y ésta sería quebrada con una punta de lanza. No sólo acertó a la prueba, sino que el enano le pidió que el rey se sometiese al mismo experimento. El rey por soberbia no sobrevivió. Y así, el enanito fue proclamado rey.

Cuando el enano fue rey pudo construir el famoso templo “la casa del gobernador” y una casa para su madre que llamó “la casa de la anciana madre”. Ambas construcciones se pueden apreciar en Uxmal.

miércoles, 26 de octubre de 2016

Jugaron a la "Ouija" en la fiesta



Hoy les transcribo un correo que recibimos de una lectora anónima quien pide que publiquemos su historia de un suceso paranormal que le ocurrió, se han cambiado algunos nombres y lugares pero el resto de los datos se publican fielmente de como los  recibimos:

Hola, me permito contarles una experiencia que le ocurrió a una amiga cuando estudiábamos en la preparatoria pero yo pude ser testigo fiel de todo y puedo corroborar que es real, es sobre la ouija, ese objeto del demonio que por desgracia se vendía antes hasta en las jugueterías de los supermercados sin ninguna restricción. 

Todo comienza cuando estudiaba en una preparatoria privada como ya había mencionado ubicada en una de las ciudades de arquitectura colonial más bonitas de México, mi amiga se llama Teresa, era muy aplicada y participaba en diversas actividades extraescolares; ambas teníamos 17 años cuando un día un compañero de nuestro salón organizó una fiesta de "halloween" en uno de los puertos más bellos de nuestra región con motivo de su cumpleaños igualmente ese día nos invitó a su casa. 

Ese día como en la mayoría de las fiestas, hubo bastante alcohol y bastante droga (para nadie es un secreto), por ello mi amiga, que no estaba acostumbrada a eso me dijo que si nos podíamos ir y le dije que claro, pues a mi tampoco me gustaba ese ambiente.

En eso estábamos cunado en la puerta nos intercepta el anfitrión y casi nos suplica que no nos vayamos, que lo mejor estaba por venir, pues harían algo "nuevo"; decidimos quedarnos con la condición de que no tuviera nada que ver con droga o alcohol.


Pues bien, en ese momento paró la música, le pidió a todos los invitados que fueran a la sala (éramos casi 25 personas) y en ese momento sacó una ouija, que según él estaba activada y podría predecir el futuro aparte del clásico contacto con los muertos.

Tres de los presentes decidieron retirarse ya que lo veían mal y no iba con sus costumbres religiosas, Teresa y yo decidimos quedarnos (ahora me arrepiento de ello) y eso es algo que hasta hoy vamos a recordar.

Fue así como inició la "sesión", se acomodaron en círculo todos y tres de ellos se pusieron a jugarla, hicieron una especie de conjuro e invocación y minutos después procedieron a hacer preguntas, las cuales "supuestamente" se iban respondiendo.

Y digo supuestamente porque la verdad eran preguntas irrelevantes y con bastante sentido común las respuestas, que podría adivinar o suponer cualquiera de los presentes, hasta ese momento dudaba que un "espíritu del más allá" estuviera respondiendo. 



Todos se turnaban para hacer una pregunta y cuando tocó el turno a Teresa me dijo al oído "ahorita vas a ver como los voy a pescar en su mentira" y lanzó una pregunta que supuestamente nadie podría responder. Entonces ella le preguntó ¿Cómo se llamaba la primera novia de mi abuelo?

De inmediato el tablero deletreo el nombre de la persona: "N-I-D-I-A"

En eso Teresa se quedo helada y empezó a temblar, se fue corriendo a la parte de afuera y fui tras de ella, decidimos irnos y no dijo una sola palabra en todo el camino por más que le preguntaba. Cuando llegamos a su casa nos recibieron sus papás, la notaron rara pero no dijeron nada, subimos a su cuarto y en eso pega un grito terrible al ver que en la pared estaba escrito con letras grandes y rojas ese nombre: Nidia. Yo lo vi, nadie me lo contó.

Por fortuna Teresa poco a poco se recuperó de su crisis nerviosa y me explicó que su abuelo siempre le contaba una anécdota sobre su primera novia, llamada Nidia, quien murió siendo muy joven. Teresa nunca se lo había platicado a nadie, ni siquiera a su mejor amiga, por eso se asustó tanto al salir ese nombre en la ouija y después de formarse en la pared de su cuarto; les repito yo lo vi. nadie me lo contó, quizás muchos no lo crean pero eso es algo que quedó en mi mente.


Aún hoy en día cuando cerramos los ojos tenemos pesadillas donde aparece ese nombre, o bien soñamos a una figura oscura que nos dice algo que no entendemos y lleva un papel que siempre suelta y nosotros en nuestro sueño recogemos y leemos lo que está escrito en ese papel. Son letras grandes de color rojo donde se puede leer: NIDIA. Por ello padecemos insomnio y nuestra mentalidad ha cambiado acerca de las cosas, aún no podemos recuperarnos de todo lo sucedido ese día, ojalá nunca hubiéramos jugado a la Ouija.

Es así como culmina el correo electrónico que recibimos en días pasados.el cual piden que lo publiquemos de manera anónima para preservar identidades. Ya que como comentario final nos dice que su amiga quedó recluida en un manicomio y la lectora aún tiene muchos problemas en su familia atribuidos a la experiencia de jugar con ese instrumento. 


martes, 25 de octubre de 2016

La leyenda de la "Ahorcada"



Ahora que se acerca el “Día de los Fieles Difuntos”, muchas personas narran conocidas historias de terror. Sin embargo, hoy presento una antigua leyenda, la cual no es tan popular y tiene su origen en un día 2 de noviembre. Es conocida como el caso de “la ahorcada de Izamal”.

Dicen que ocurrió en la ciudad de Izamal a principios del siglo pasado, y como suele pasar con algunas leyendas, tiene su origen en una tragedia.

Se cuenta que una joven viuda trabajaba en una tienda cercana a su casa como ayudante de bodega, para mantener a su pequeño hijo de tres años. Su marido había muerto un par de años atrás en un accidente, por lo que de la noche a la mañana la muchacha tuvo que hacerse cargo de su hijo, lo cual le costó mucho porque no tenía familiares que la ayudaran y nunca se llevó bien con la familia de su esposo.

Por si fuera poco, como nunca había trabajado su esfuerzo tuvo que ser mayor, sin embargo, los vecinos decían que maltrataba a su pequeño, que no lo cuidaba y siempre estaba en deplorables condiciones, pues andaba sucio, sin zapatos y a pesar de su corta edad no parecía importarle en lo más mínimo, porque a veces salía solo de su casa y deambulaba en la calle por horas con los peligros que eso representaba.



Tal y como se esperaba, pronto la tragedia llegó, ya que debido a su descuido el niño falleció quemado al caerle encima una olla de agua hirviendo. Tras el entierro del infante, la madre sufrió de tan fuertes remordimientos, que en menos de un mes apareció ahorcada en el solar de su humilde casa.

Los vecinos no dejaban de hablar sobre el lamentable final de esa familia, ya que en un lapso de dos años murió el joven matrimonio y su pequeño hijo.

La muerte del infante ocurrió un dos de noviembre, día de los finados, y se cuenta que por todo un año la casa permaneció abandonada, hasta que justo el día de la efemérides luctuosa del menor, los vecinos escucharon ruidos y voces en el interior de la vivienda, por lo que pensaron que a lo mejor ya habían rentado la casa, pero pronto se dieron cuenta que no fue así y de hecho el candado de la puerta aún permanecía intacto.



Estos fenómenos empezaron a repetirse en los siguientes años, desde la semana previa al día de muertos, y terminaba el día cuatro, es decir dos días después del aniversario de la muerte.

Cuando pasaron a vivir los nuevos inquilinos de la casa, éstos no sabían la tragedia ahí ocurrida, pero los fenómenos paranormales continuaban ocurriendo y se intensificaban, ya que veían la silueta de una mujer y escuchaban sus gritos de desesperación, como si quisiera ayudar a alguien.

También se escuchaban lamentos y sollozos de un niño, lo que  confirmó que se trataba de la misma mujer que por negligencia propició la muerte de su vástago.

Por muchos años, cada día de finados los vecinos de esa colonia tenían miedo y hasta hace un tiempo, en un viaje reciente a Izamal, una persona de edad me volvió a platicar este caso y recordó que en el año 2008 oyó rumores de que se continuaban escuchando los lamentos de esa mujer.


lunes, 24 de octubre de 2016

La espeluznante leyenda del "Huay Chivo"

Saludos a todos los lectores que nos leen.

Una de las leyendas más conocidas de la región que comprende la Península de Yucatán es la del "Huay Chivo", que narra la historia de un viejo hechicero con la habilidad de transformarse en un aterrador ente, mitad hombre, mitad chivo, después de haber vendido su alma al 'Kisín', expresión maya para referirse al diablo, así lo señalan las fuentes de los antiguos habitantes de los estados de Yucatán, Quintana Roo y Campeche.

La historia del Huay Chivo en la Península de Yucatán es muy similar a la de los Nahuales en Centroamérica y del centro de México, pues se trata también de personas que toman la forma de diversos animales a partir de un ritual de ofrecimiento. 


En los poblados del interior del estado es común escuchar diversas anécdotas sobre encuentros con esta entidad, se dice que si una persona se cruza en el mismo camino que él, debe desviar la mirada, de esta forma sentirá solamente un frío intenso y un mal olor, pero si lo mira, a las pocas horas presentará fiebres y malestares producto de “un mal aire”(el cual sólo se puede curar con las oraciones de un X´men o curandero) 

Se dice que el Huay Chivo se alimenta de las gallinas y el ganado de los pobladores y que habita en los más recónditos y oscuros lugares, como en los bosques y montes. Existe una muy conocida frase que advierte a todo caminante nocturno cuidarse de ser amante de la oscuridad, pues de tener contacto con él su maldad se dejará caer en su espíritu y en su descendencia. 


Para que un brujo pueda obtener la habilidad de transformarse es necesario que realice un rito oscuro, en el que ofrezca precisamente un chivo, después de una serie de procedimientos, el brujo se convierte en mitad hombre, mitad animal, con esta forma sale a asustar y matar animales.

La siguiente es una de muchas de esas leyendas que los ancianos cuentan algunas veces por las noches no sin antes persignarse...

Cuenta la leyenda, que en un pueblo existía un niño que desde muy pequeño tenia el don de conocer todas las propiedades de las plantas, y con sus poderes, podía curar a las personas. Pero su conocimiento era gracias al maligno.

Al crecer, se convirtió en el brujo del pueblo, pero un día se enamoró de una muchacha del pueblo, ella no le hacía caso, pues tenía miedo de él. La joven, vivía con sus padres y ayudaba a cuidar a sus chivos, con los que era muy feliz, pues jugaba y de divertía con ellos.



El brujo desesperado y loco de amor por ella, cuando se dio cuenta que era inútil, que no quería nada con él, hizo conjuros y pacto con el diablo, éste le pidió su alma a cambio de que cuando piense en la joven, se convertiría en una cabra para estar cerca de su amada.

Ese día recibió la visita del maligno en forma de un pájaro grande quién en lengua maya le preguntó que estaba enterado de qué era lo que más deseaba. 

En ese momento el brujo le asintió con la cabeza. El maligno le ofreció una pomada mágica que contenía en un frasco la cual debía de untarse sólo en los días martes o viernes en la medianoche. Para que pudiera funcionar dicha pomada debía de sacrificar un chivo e invocar el nombre del maligno durante la última luna llena del mes. Así lo hizo el joven una noche para que pudiera funcionar y convertirse en animal para ir a visitar a su joven amada. Realizó el ritual que le habían indicado esperando su oportunidad de convertirse en cabra.



El maligno lo convirtió pero en una bestia, las piernas de humanos y la otra mitad de chivo, esa atemorizante criatura en la cual estaba convertido en lugar de pasar desapercibido fue señalado poco a poco en su pueblo natal, de tener pacto con el diablo por las noches, de atacar a la gente que se cruzara en su camino, de que los pobladores le temieran, de que su joven amada huyera junto con su familia a otros lugares, finalmente la gente incendió su casa y el brujo escapó rumbo a las densas selvas del Mayab para no verlo nunca más en forma humana... 

Se cuenta que desde hace muchos años, todavía en las noches sale el Huay Chivo a buscar a su amada., aún se le puede ver en algunos pueblos lejanos de la Península.