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miércoles, 31 de julio de 2019

El Fantasma del doctor en la carretera




CANCÚN, Q. Roo.- Traileros y hasta automovilistas han sido testigos claves sobre apariciones fantasmales en tramos carreteros de la zona maya, donde dicen advertir la presencia de seres de ultratumba y escuchar voces tétricas, pidiendo auxilio.

Los hechos paranormales se han registrado en el periférico de la ciudad de Felipe Carrillo Puerto; en esa zona han surgido varias historias de fantasmas, pues siempre ha sido escenario de terribles accidentes.



Hace ya un tiempo, en el municipio se propagó la historia de un  trailero, comenzaba de la siguiente manera:

El conductor de un tráiler comentó que mientras transitaba ya muy de noche por la carretera de Felipe Carrillo Puerto, se encontró a un doctor en la orilla del pavimento, quien le pidió que le diera un aventón hasta casi la entrada del pueblo, por lo que el hombre aceptó.


“Empezamos a platicar, él vestía una bata blanca impecablemente limpia, antes de llegar a la ciudad, a la altura de un basurero, me pidió que detuviera el tráiler, porque se iba a bajar, le pregunté cuál era la razón por la que decidió quedarse en ese lugar tan oscuro y muy peligroso, con una voz tenebrosa, respondió: en el pueblo no me quieren me tienen prohibido la entrada".
El chofer comentó que tiempo después, al contar lo que le había ocurrido, una persona del pueblo le dijo que aquel médico, que había ayudado, llevaba mucho tiempo de haber fallecido. 

Esta misteriosa historia fue difundida a través de los años, junto con otras más; hay quienes aseguran que alguna vez vieron deambular por ahí espíritus en la obscuridad de la noche. 


Relato de Manuel Cen Balam 

viernes, 26 de julio de 2019

Las risas de ultratumba (hechos paranormales)




CANCÚN.- Todo el mundo ha asistido a posadas con amigos de trabajo, pero lo que vivió un grupo de amigos en diciembre de 2017 es algo que no olvidarán jamás y que tan sólo de recordarlo se les eriza la piel.
La historia la cuenta Diego, un ingeniero de profesión y hasta ese diciembre escéptico de lo paranormal, él acaba de llegar a Cancún y fue invitado por su mejor amigo a ir a una posada, el evento era con amigos del trabajo de su esposa. La pareja llevaba varios años radicando en la región, y su objetivo era distraer a Diego del estrés que le provocaba no encontrar empleo.
Diego tenía otro amigo viviendo en Cancún y quiso pasar a buscarlo antes de llegar a la fiesta, tomaron un taxi y llegaron hasta la Región 93, justo a un costado del ‘Parque San Antonio’, tocaron y tocaron pero él nunca respondió. Ellos decidieron llegar a la fiesta caminando ya que según el GPS el evento estaba cerca, a la misma altura pero una cuadra después de la Ruta 5, en dirección a la Talleres.
Caminaron en línea recta por la lateral del parque y justo a unos pasos de salir a la avenida Miguel Hidalgo comenzaron a escuchar risas de niños que salían de una escuela, eran casi las 10 de la noche del 18 de diciembre, imposible que existiera alumnos en clase.
Diego quiso buscar una razón lógica a su alrededor, tal vez una fiesta infantil en una vivienda cerrada o alguna familia cerca, pero no hallaron nada, para ese entonces la esposa de su mejor amigo ya estaba temblando del miedo y las risas no cesaban.
Ella les dijo vámonos y ellos siguieron caminando rumbo al Oxxo que está al final de esa calle y que se ubica sobre Ruta 5.
Los pasos de ella eran más pequeños que los de ellos, y las risas cada vez eran más fuertes y tétricas, Diego narra que no dejaba de pensar que tenía que existir una razón lógica, pero su cuerpo comenzaba a helarse al escuchar esas ‘risas malévolas’.
“Tal vez fueron sólo unos segundos los que tardamos en buscar una fiesta infantil en los alrededores y en pasar por completo la escuela, pero a mí me pareció una eternidad”, dijo el ingeniero.
Al llegar al Oxxo decidieron pararse y tranquilizarse pero al no conseguirlo, optaron por seguir su camino, llegar a la posada y no volver a hablar de tema, por lo menos esa noche, ya que aseguran que la historia se ha convertido en una plática recurrente entre amigos y que a pesar de la burla de todos, ellos tres saben que fue real.